Quntis Monitor Light Bar Glow 41 cm

He probado esta barra de luz Quntis encima del monitor y ya no quiero volver a trabajar con la lámpara de siempre

Durante años he tenido una lámpara al lado del monitor sin preguntarme demasiado si era la mejor manera de iluminar el escritorio. Cumplía su función, pero ocupaba espacio, proyectaba la luz desde un lateral y obligaba a buscar una posición en la que no terminase viendo algún reflejo sobre la pantalla. Después de instalar la Quntis Monitor Light Bar Glow 41 cm, tengo bastante claro que prefiero este sistema.

Es uno de esos accesorios que sobre el papel parecen mucho menos interesantes de lo que terminan siendo cuando los utilizas todos los días. La colocas encima del monitor, recuperas inmediatamente el espacio que antes ocupaba la lámpara y consigues iluminar teclado, ratón y escritorio desde arriba sin tener una fuente de luz apuntándote directamente a los ojos.

Pero lo que realmente diferencia a esta Quntis de una barra básica es que también incorpora retroiluminación en la parte trasera. No solo tienes luz sobre la mesa: también puedes crear un halo detrás del monitor para que, por la noche, la pantalla no quede como un rectángulo brillante flotando sobre una pared completamente oscura.

Después de utilizarla durante bastantes horas, mi sensación es que la Quntis Monitor Light Bar Glow 41 cm tiene mucho más sentido para trabajar que una lámpara convencional si la mayor parte del tiempo que pasas en el escritorio es delante de una pantalla. Además, pertenece a la gama de iluminación de Quntis y no necesita aplicaciones, WiFi ni cuentas de usuario para hacer su trabajo.

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Contenido

Quntis Monitor Light Bar Glow 41 cm: especificaciones técnicas

La unidad gris que he probado corresponde al modelo LI-HY-0214-GY. Estas son sus principales características:

Característica Quntis Monitor Light Bar Glow 41 cm
Modelo LI-HY-0214-GY
Longitud 41 cm
Tipo de iluminación Luz frontal + retroiluminación trasera
Número de LED 84
Diseño óptico Iluminación asimétrica
Brillo frontal Regulación continua
Temperatura de color frontal 3000 K – 6500 K
Retroiluminación Brillo regulable
Iluminancia central Hasta 900 lux
Índice de reproducción cromática Ra 95
Control Mando inalámbrico
Memoria de ajustes
Pilas del mando 3 × AA
Compatibilidad Monitores planos y curvos
Tamaño de monitor 17 – 27 pulgadas
Grosor admitido 0,3 – 7 cm
Compatible con webcam
Material Aluminio + ABS
Potencia 7,5 W
Alimentación 5 V / 1,5 A mediante USB

Instalarla lleva apenas unos minutos

Quntis Monitor Light Bar Glow 41 cm

La primera cosa que agradecí fue no tener que pegar ni atornillar nada al monitor. El soporte utiliza un sistema de apoyo y contrapeso que se coloca directamente sobre el borde superior de la pantalla.

Básicamente, hay que apoyar el soporte, encajar correctamente la barra y conectar el cable de alimentación. En pocos minutos estaba utilizándola.

El sistema tiene bastante margen para adaptarse a diferentes carcasas y admite monitores de entre 17 y 27 pulgadas con grosores aproximados de 0,3 a 7 centímetros.

Quntis Monitor Light Bar Glow 41 cm

Una vez correctamente colocada, me ha parecido bastante firme. Este era uno de mis temores iniciales, porque no quería tener encima del monitor una barra que se moviese cada vez que tocaba la mesa. El contrapeso transmite bastante más seguridad de la que esperaba antes de instalarla.

También ayuda que los ajustes cotidianos no obliguen a tocar directamente la barra. Una vez encuentro la posición adecuada, prácticamente todo lo demás lo hago desde el mando.

También se puede colocar sobre un monitor curvo

Quntis Monitor Light Bar Glow 41 cm

El soporte no está pensado únicamente para pantallas planas. La Quntis Monitor Light Bar Glow 41 cm admite también monitores curvos.

En un panel plano, la instalación es prácticamente inmediata. Con una pantalla curva hay que prestar algo más de atención a cómo descansa el soporte, pero su margen de ajuste permite encontrar una posición estable.

Eso sí, como ocurre con prácticamente cualquier accesorio que se apoya sobre una pantalla, una carcasa trasera extremadamente irregular o una curvatura muy particular siempre puede exigir algo más de paciencia.

En cualquier caso, no estamos ante una barra limitada a monitores planos, algo importante si tienes pensado conservarla cuando cambies de pantalla.

Lo primero que notas es todo el espacio que acabas de recuperar

Quntis Monitor Light Bar Glow 41 cm

No parece importante hasta que quitas la lámpara anterior.

Una lámpara convencional necesita una base y normalmente también un brazo que ocupa espacio visual y físico. La Quntis aprovecha una zona que ya estaba ocupada: el borde superior del monitor.

De repente desaparece la base de la lámpara y queda libre una parte del escritorio que antes dabas por perdida.

En una mesa grande puede parecer una mejora menor. En una pequeña o en un escritorio donde ya tienes teclado, ratón, altavoces, cargadores, móvil, auriculares y algún dock, empieza a tener bastante más valor.

Además, el diseño me parece suficientemente discreto para que no parezca un añadido extraño. Cuando está apagada, casi termina formando parte visualmente del propio monitor.

La luz cae sobre el teclado y no directamente sobre la pantalla

Quntis Monitor Light Bar Glow 41 cm
Quntis Monitor Light Bar Glow 41 cm

El funcionamiento de una barra de monitor tiene mucho que ver con el ángulo desde el que proyecta la luz.

La Quntis utiliza una iluminación asimétrica pensada para lanzar el haz hacia el escritorio. Eso permite iluminar teclado, ratón, documentos y todo lo que tienes delante sin apuntar directamente hacia los ojos.

La diferencia respecto a una lámpara colocada a un lado es bastante evidente. La iluminación resulta más uniforme y desaparece ese punto extremadamente brillante que suele quedar justo debajo de una lámpara tradicional.

También reduce muchísimo los reflejos sobre el monitor. En mi caso, una vez ajustado correctamente el ángulo, la mayor parte de la luz termina donde quiero: sobre el escritorio.

No diría que la geometría hace imposible que llegue absolutamente nada de luz al panel. Si inclino mal la barra, puedo percibir iluminación cerca del borde superior. Pero basta con reajustarla ligeramente para que deje de molestar.

Es importante distinguir, además, un reflejo externo de un problema real de imagen. En TecnoOrbita ya explicamos por qué un monitor puede mostrar colores lavados aunque físicamente esté perfectamente, algo que tiene que ver con la señal y no con la iluminación de la habitación.

Tiene mucha más potencia de la que necesito para escribir

La zona central puede alcanzar aproximadamente 900 lux, pero durante el uso normal rara vez tengo necesidad de acercarme al máximo.

Si estoy utilizando el ordenador por la noche, una intensidad intermedia ya me permite ver perfectamente teclado, ratón y todo lo que tengo encima de la mesa.

El nivel máximo lo encuentro más útil cuando estoy leyendo documentos impresos, escribiendo a mano o manipulando algún objeto pequeño que necesita bastante luz.

Prefiero que sobre potencia a quedarme corto, pero la posibilidad de regular el brillo de forma progresiva me parece más importante que la cifra máxima.

No estoy obligado a escoger entre tres niveles excesivamente separados. Puedo encontrar una intensidad cómoda según la cantidad de luz que ya haya en la habitación.

Entre 3000 y 6500 K hay una diferencia enorme

La luz frontal no solo permite modificar el brillo. También puedo cambiar su temperatura de color dentro de un rango aproximado de 3000 a 6500 K.

En un extremo tengo una iluminación bastante cálida y en el otro un blanco mucho más frío.

Es una función que al principio puede parecer poco importante y que terminé utilizando bastante.

Durante el día prefiero una luz neutra o algo más fría, especialmente cuando todavía entra iluminación natural en la habitación. Por la noche suelo hacer exactamente lo contrario: bajo el brillo y utilizo una tonalidad más cálida.

El cambio es suficientemente grande para que el mismo escritorio tenga una apariencia completamente diferente.

La retroiluminación parecía un añadido estético y ha terminado siendo una de mis funciones favoritas

Quntis Monitor Light Bar Glow 41 cm

La parte trasera de la barra incorpora otra fuente de luz orientada hacia la pared.

Antes de utilizarla, pensaba que iba a ser poco más que decoración. Después de trabajar de noche con ella, veo bastante mejor su utilidad.

Cuando la habitación está oscura, un monitor puede convertirse en un rectángulo muy brillante rodeado de negro. Al encender la retroiluminación, aparece un halo detrás de la pantalla que suaviza visualmente esa transición.

No necesito que ilumine toda la pared ni toda la habitación. De hecho, me gusta bastante más utilizarla a una intensidad moderada.

Para mí, la combinación que mejor funciona consiste en mantener una luz frontal suficiente para ver el escritorio y una trasera más suave que simplemente evite que el monitor quede aislado en la oscuridad.

Es especialmente efectiva cuando el escritorio está colocado cerca de una pared, porque esa superficie recibe directamente la luz y crea el efecto ambiental.

El mando es una parte fundamental de la experiencia

Quntis Monitor Light Bar Glow 41 cm

Podría parecer un accesorio secundario, pero después de utilizarlo tengo claro que prefiero una barra de monitor con mando.

La razón es muy sencilla: no quiero estar tocando constantemente algo que está apoyado encima de mi pantalla.

Con el controlador al lado del teclado puedo encender la luz, cambiar su intensidad y modificar la temperatura sin mover la barra un milímetro.

El mando tiene suficiente peso para quedarse sobre la mesa y no desplazarse cada vez que lo utilizo. Los controles requieren unos minutos para acostumbrarse, pero después el manejo resulta bastante intuitivo.

Además, permite controlar de forma independiente la iluminación frontal y la trasera, por lo que no estoy obligado a utilizar siempre las dos.

El mayor defecto del mando son las huellas

Quntis Monitor Light Bar Glow 41 cm

Si tengo que ponerle una pega evidente, está en su acabado.

La superficie del mando marca bastante las huellas. En un escritorio iluminado lateralmente se ven con mucha facilidad.

No afecta absolutamente en nada a su funcionamiento, pero obliga a pasarle un paño de vez en cuando si te gusta mantener el escritorio impecable.

También hay otra cuestión: la barra depende bastante de este controlador. Precisamente porque no tienes que estar manipulándola físicamente, perder el mando sería bastante más molesto que perder el control de una lámpara que lleva todos sus botones encima.

Personalmente, lo dejaría siempre en el mismo lugar del escritorio.

Utiliza tres pilas AA

Quntis Monitor Light Bar Glow 41 cm

El mando funciona con tres pilas AA.

No supone un inconveniente especialmente importante porque el consumo de un controlador de este tipo es pequeño, pero sí hay algo que habría preferido: una batería interna recargable mediante USB-C.

Tenemos puertos USB-C prácticamente en todos los dispositivos del escritorio, así que habría sido cómodo conectarlo durante un rato cuando necesitase carga y olvidarse de comprar pilas.

A cambio, las AA tienen una ventaja evidente: cuando se agotan, las cambias en unos segundos y no dependes de que una pequeña batería interna conserve su capacidad dentro de unos años.

La función de memoria evita repetir los mismos ajustes cada día

Otro detalle que agradezco es que recuerda la configuración utilizada.

Una vez encuentro un nivel de brillo y una tonalidad que me gustan, no tengo que reconstruirlos constantemente después de apagar la lámpara.

Parece una característica menor, pero precisamente este tipo de pequeñas funciones son las que hacen que un accesorio termine integrado en la rutina.

Lo último que quiero cuando enciendo el ordenador por la mañana es dedicar otro minuto a configurar también la lámpara.

El CRI 95 tiene más sentido si trabajas con fotografía o diseño

La Quntis ofrece un índice de reproducción cromática Ra 95.

Esto indica, simplificando bastante, que la iluminación permite percibir los colores de los objetos con bastante fidelidad.

Para escribir documentos o navegar por Internet, probablemente no sea una característica determinante.

Pero si editas fotografías, haces fotos de productos, dibujas o tienes que comparar colores físicos encima de la mesa, una iluminación que distorsione demasiado las tonalidades puede terminar siendo molesta.

Un CRI alto no sustituye la calibración del monitor, pero sí evita añadir una fuente de luz externa con una dominante cromática especialmente pobre.

No he necesitado instalar absolutamente nada

Quntis Monitor Light Bar Glow 41 cm

Esta es otra de las cosas que más me gustan.

  • No hay aplicación.
  • No hay Bluetooth.
  • No hay WiFi.
  • No hay que crear una cuenta.
  • Conecto la alimentación, cojo el mando y funciona.

Cada vez hay más accesorios domésticos que convierten una función sencilla en una sucesión de emparejamientos, permisos y actualizaciones. Aquí no he tenido que hacer nada de eso.

Y en un producto cuya única misión es iluminar correctamente el escritorio, me parece exactamente el enfoque adecuado.

La alimentación USB también ayuda a tener una mesa más limpia

La barra necesita 5 V y 1,5 A y tiene una potencia de 7,5 W.

Eso permite alimentarla mediante USB sin tener otro enorme adaptador propietario ocupando espacio.

En mi caso, una vez he pasado el cable por detrás del monitor, prácticamente desaparece entre el resto de conexiones.

Lo único que hay que tener en cuenta es que no todos los puertos USB entregan la misma potencia. Si un puerto antiguo del monitor no proporciona suficiente corriente y la barra se comporta de manera extraña, probaría antes con un cargador USB capaz de suministrar correctamente la alimentación que necesita.

No tener una batería integrada tampoco me parece una carencia. La barra va a vivir permanentemente encima del monitor, exactamente en un lugar donde siempre tengo electricidad disponible.

Quntis Monitor Light Bar Glow 41 cm

Es por la noche cuando realmente le encuentro sentido

Durante el día la utilizo y resulta cómoda. Pero cuando realmente entiendo por qué me gusta este formato es al caer la noche.

En una habitación poco iluminada puedo bajar bastante la intensidad frontal, utilizar una tonalidad cálida y añadir una pequeña cantidad de luz detrás del monitor.

El escritorio sigue teniendo un ambiente tranquilo, pero ya puedo ver perfectamente el teclado y la pantalla deja de ser la única fuente de luz delante de mí.

No afirmaría que una barra de luz vaya a solucionar por sí sola cualquier molestia visual. La distancia al monitor, el tamaño del texto, el brillo del panel y los descansos siguen siendo factores importantes.

También hay tecnologías de pantalla que pueden producir molestias a determinados usuarios independientemente de la iluminación externa, como explicamos al hablar del parpadeo PWM y los ajustes que pueden reducirlo.

Pero como forma de iluminar físicamente mi escritorio por la noche, me resulta mucho más agradable que trabajar únicamente con el brillo del monitor.

La retroiluminación funciona mucho mejor si tienes una pared detrás

Hay un detalle importante antes de comprarla.

La luz trasera necesita una superficie sobre la que reflejarse.

Si el escritorio está prácticamente pegado a una pared, el efecto resulta muy evidente: se forma un halo alrededor de la pantalla.

Si tienes el monitor en mitad de una habitación sin ninguna superficie relativamente próxima detrás, la retroiluminación pierde buena parte de su impacto visual.

No significa que deje de emitir luz, evidentemente, sino que no hay una pared cercana que la convierta en esa iluminación ambiental que hace atractivo el sistema.

Para mí es uno de los aspectos que comprobaría antes de elegir entre esta versión Glow y una barra exclusivamente frontal.

Quntis Monitor Light Bar Glow 41 cm

La webcam puede convivir con la barra, aunque depende de su soporte

Existe un problema bastante evidente con todas estas barras: ocupan la misma zona donde solemos colocar una webcam.

La Quntis está diseñada teniendo en cuenta este uso y su soporte permite combinarla con una cámara en la parte superior.

Con webcams compactas no debería representar demasiado problema. Con una cámara grande o un soporte muy voluminoso, sí puede ser necesario probar diferentes posiciones.

No daría por hecho que absolutamente cualquier cámara del mercado va a encajar perfectamente porque físicamente existen demasiados diseños diferentes.

Pero no he visto la webcam como un motivo para descartar esta barra.

Los 41 centímetros son suficientes para un escritorio normal

La longitud de la barra es de 41 centímetros.

Eso puede parecer poco si la comparas directamente con el ancho de un monitor de 27 pulgadas, pero la luz no cae verticalmente formando una franja de 41 centímetros.

El haz se abre al llegar al escritorio y cubre una superficie bastante mayor.

Para un monitor convencional de hasta 27 pulgadas y una zona de trabajo normal, la cobertura me parece suficiente.

Si utilizase una pantalla ultrapanorámica enorme y una mesa extremadamente ancha, probablemente buscaría un modelo de mayor longitud para conseguir una iluminación más uniforme en los extremos.

Hay un pequeño punto mejorable en la óptica

El sistema asimétrico funciona bien, pero no me parece perfecto.

Dependiendo de cómo coloque la barra y de la altura desde la que mire el monitor, puedo llegar a percibir algo de la iluminación cerca del borde superior.

No me ha resultado molesto durante el trabajo ni produce un reflejo que tape el contenido de la pantalla, pero es algo que puede aparecer si la orientación no es correcta.

Por eso recomiendo dedicar el primer minuto a ajustar bien el ángulo en lugar de limitarse a apoyarla y dejarla exactamente en la primera posición.

Una vez colocada como debe, la diferencia es notable.

La luz trasera no es RGB, y para trabajar lo prefiero

Este modelo no busca llenar la pared de colores ni sincronizar efectos con un videojuego.

La retroiluminación tiene un enfoque mucho más discreto y funcional.

Personalmente, para un escritorio que utilizo principalmente para trabajar, lo prefiero.

Una iluminación ambiental neutra encaja mejor con el resto de la habitación y no termina distrayendo mientras escribo o leo.

Si lo que quieres es montar un escritorio gaming lleno de colores dinámicos, hay productos más orientados específicamente a eso. Esta Quntis tiene otra intención.

No sustituye la luz de toda una habitación

Conviene tener claro qué estamos comprando.

No es una lámpara de techo y tampoco pretende serlo.

Su función es iluminar el escritorio y el entorno inmediato del monitor.

Ahí funciona muy bien porque concentra la luz donde realmente estoy trabajando.

Si quiero iluminar el resto de la estancia, obviamente sigo necesitando otra fuente de luz.

Pero precisamente esa especialización es lo que me gusta. No necesito encender una habitación entera para escribir delante del ordenador durante un rato.

Pasamos demasiadas horas delante de una pantalla como para no cuidar también lo que hay alrededor

Muchas veces invertimos bastante dinero en un monitor mejor y después dejamos completamente olvidada la iluminación del espacio donde lo utilizamos.

Y teniendo en cuenta la cantidad de tiempo que podemos pasar delante de estos dispositivos, no es un detalle menor. En TecnoOrbita ya vimos cuántos años de nuestra vida puede representar todo el tiempo acumulado mirando pantallas.

La Quntis no va a convertir mágicamente ocho horas delante del ordenador en algo saludable, pero sí consigue que el entorno del escritorio esté mejor iluminado sin añadir otro objeto ocupando espacio.

Para mí, esa combinación es suficiente para que haya sustituido prácticamente por completo a la lámpara que utilizaba antes.

Lo que más me gusta de la Quntis Monitor Light Bar Glow 41 cm

  • No ocupa prácticamente nada de espacio en el escritorio.
  • La instalación es muy sencilla.
  • El soporte con contrapeso queda firme una vez ajustado.
  • Funciona tanto con monitores planos como curvos.
  • La iluminación asimétrica dirige muy bien la luz hacia la mesa.
  • Tiene margen de brillo de sobra para trabajar.
  • La luz frontal permite ajustar la temperatura entre 3000 y 6500 K.
  • La retroiluminación crea un ambiente muy agradable detrás del monitor.
  • El brillo de la luz trasera también se puede regular.
  • El mando inalámbrico evita tener que tocar la barra.
  • Dispone de memoria para conservar los ajustes.
  • El CRI Ra 95 es un punto a favor para trabajos donde el color importa.
  • Funciona mediante USB.
  • No necesita aplicación, WiFi ni cuenta.
  • Puede convivir con una webcam.

Y estas son las cosas que cambiaría

El mando es probablemente el elemento donde encuentro más detalles mejorables.

Funciona bien y me parece muchísimo más cómodo que tener controles en la propia barra, pero su superficie acumula huellas con demasiada facilidad.

También depende de tres pilas AA. No es un problema grave, pero habría agradecido una batería recargable mediante USB-C.

Además, el hecho de que buena parte del control dependa del mando significa que conviene no perderlo. Yo prácticamente lo considero una parte permanente del escritorio.

La óptica tampoco es absolutamente perfecta. Con un ángulo poco adecuado puede llegar algo de luz a la zona superior del monitor, aunque un pequeño reajuste de la barra lo reduce mucho.

Y finalmente está la retroiluminación: funciona especialmente bien cuando tienes una pared cerca. Si el escritorio está en mitad de una habitación, su utilidad disminuye bastante.

Son pegas pequeñas. Ninguna ha conseguido que eche de menos la lámpara que utilizaba antes.

¿Es mejor que una lámpara de escritorio convencional?

Depende completamente de lo que hagas en la mesa.

Una lámpara articulada tiene una ventaja que una barra no puede igualar: puedes dirigirla hacia cualquier punto. Si reparas dispositivos, dibujas sobre una superficie grande o necesitas iluminar zonas que no están delante del monitor, seguirá siendo más versátil.

Pero si la mayor parte de tu jornada transcurre justo delante de la pantalla, yo prefiero claramente el formato de la Quntis.

No ocupa superficie útil, no tengo que recolocarla, ilumina de forma uniforme el teclado y puedo añadir luz detrás de la pantalla cuando trabajo de noche.

Después de utilizarla durante un tiempo, he dejado de verla como una lámpara apoyada sobre el monitor. Se siente más como una pieza más del propio escritorio.

¿Merece la pena la Quntis Monitor Light Bar Glow 41 cm?

Después de probarla, sí me parece una compra que tiene mucho más sentido cuando pasas varias horas al día delante de un ordenador.

No es un accesorio espectacular sobre el papel. Al final, estamos hablando de una barra LED de 41 centímetros que se coloca sobre el monitor.

Pero el efecto sobre el escritorio es mayor de lo que esperaba.

He recuperado el espacio que ocupaba mi lámpara, tengo una iluminación frontal mucho más uniforme y puedo añadir una pequeña cantidad de luz detrás de la pantalla cuando trabajo de noche.

El mando también hace que prácticamente nunca tenga que tocar físicamente la barra una vez instalada. Ajusto el brillo, cambio la temperatura frontal o modifico la retroiluminación desde la mesa y continúo trabajando.

Y me gusta especialmente que no haya ninguna capa tecnológica innecesaria. No necesito instalar una app ni conectar otra cosa al WiFi.

La enciendo y funciona.

Si utilizas el ordenador ocasionalmente y ya tienes una iluminación perfecta en la habitación, seguramente puedas vivir perfectamente sin ella.

Pero si trabajas, estudias o pasas muchas horas delante del monitor, especialmente por la noche, es uno de esos accesorios que después de unos días empiezan a parecer mucho menos prescindibles de lo que parecían al sacarlos de la caja.

Y en mi caso hay una señal bastante clara de que ha funcionado: la lámpara de escritorio que utilizaba antes ya no ha vuelto a su sitio.

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Preguntas frecuentes sobre la Quntis Monitor Light Bar Glow 41 cm

¿Cuánto mide la Quntis Monitor Light Bar Glow?

La barra tiene una longitud de 41 centímetros y está pensada principalmente para monitores de entre 17 y 27 pulgadas.

¿Sirve para monitores curvos?

Sí. El soporte de la Quntis Monitor Light Bar Glow 41 cm es compatible tanto con monitores planos como curvos.

¿Qué grosor puede tener el monitor?

Está diseñada para instalarse en monitores con un grosor aproximado de entre 0,3 y 7 centímetros.

¿Tiene luz detrás del monitor?

Sí. Además de la iluminación frontal dirigida hacia el escritorio, incorpora una retroiluminación trasera que crea luz ambiental sobre la pared situada detrás del monitor.

¿Se puede regular la retroiluminación?

Sí. La intensidad de la luz trasera se puede ajustar desde el mando para adaptarla a la iluminación de la habitación.

¿Qué temperatura de color tiene la luz frontal?

La iluminación principal puede ajustarse aproximadamente entre 3000 y 6500 K, desde una luz cálida hasta un blanco mucho más frío.

¿Cuánto ilumina?

La iluminancia central puede alcanzar aproximadamente 900 lux y el brillo se puede regular progresivamente.

¿Qué CRI tiene?

Cuenta con un índice de reproducción cromática Ra 95, especialmente interesante cuando se trabaja con fotografías, diseño u objetos cuyo color debe apreciarse correctamente.

¿Necesita una aplicación?

No. No necesita aplicaciones, WiFi ni Bluetooth. La iluminación se controla mediante el mando inalámbrico.

¿Cuántas pilas utiliza el mando?

El mando funciona con tres pilas AA.

¿Recuerda los últimos ajustes?

Sí. Cuenta con función de memoria para conservar los últimos ajustes utilizados y evitar tener que configurarlos de nuevo cada vez que se enciende.

¿Produce reflejos sobre la pantalla?

El diseño óptico asimétrico dirige la mayor parte de la luz hacia el escritorio. Una correcta inclinación de la barra es importante para minimizar la iluminación que puede alcanzar el borde superior del monitor.

¿Es compatible con webcam?

Sí. El diseño permite combinarla con una webcam, aunque el resultado final dependerá del tamaño y del sistema de soporte de cada cámara.

¿Cómo se alimenta?

Funciona mediante USB con una entrada de 5 V y 1,5 A y una potencia de 7,5 W.

¿La retroiluminación es RGB?

No. La Quntis Monitor Light Bar Glow 41 cm está enfocada a una iluminación ambiental discreta y no a efectos RGB para gaming.

¿Puede sustituir una lámpara de escritorio?

Si la mayor parte del trabajo se realiza delante del monitor, puede sustituir perfectamente una lámpara convencional y, además, libera espacio sobre la mesa. Una lámpara articulada sigue siendo más versátil cuando es necesario dirigir la luz a otras zonas.

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