Antes de salir de casa con el coche, la mayoría de los conductores españoles tiene claro que no puede hablar por el móvil sin manos libres, ni escribir mensajes, ni navegar por redes sociales al volante. Lo que ya no tiene tan claro es que en algunos países esas normas quedan a años luz de lo que se considera una infracción. Hay lugares en el mundo donde la ley va tan lejos que el simple hecho de llevar el teléfono visible en el coche puede costarte una multa de varios cientos de euros, aunque no hayas tocado la pantalla en todo el trayecto.
Este artículo es especialmente útil si este verano viajas al extranjero en coche, alquilas uno al aterrizar o simplemente eres de los que van de vacaciones por carretera y cruzan fronteras. Porque las multas que te pongan en otro país sí te llegarán a casa si estás dentro de la Unión Europea, y en algunos países fuera de ella el sistema de detección es tan avanzado que los agentes ni siquiera necesitan verte para multarte. Y si ya te preocupaba la seguridad en redes WiFi públicas cuando viajas, lo que te vamos a contar sobre el uso seguro del móvil en destinos extranjeros te va a resultar igual de útil.
Japón: el país donde la legislación no deja ningún detalle al azar
Si tuviéramos que elegir el país donde conducir con el móvil encima está más regulado, Japón ganaría sin discusión. En 2019, el gobierno japonés reformó radicalmente su normativa de tráfico para elevar de forma drástica las sanciones relacionadas con el uso de dispositivos electrónicos al volante, y el resultado es una de las legislaciones más completas del mundo en este ámbito.
Hasta esa reforma, las multas eran moderadas y muchos conductores las consideraban asumibles. Desde 2019, simplemente sujetar un teléfono con la mano mientras se conduce supone una multa de entre 18.000 y 25.000 yenes, unos 110 a 155 euros al cambio actual. Si la distracción provocada por el dispositivo lleva a una conducción peligrosa o a un accidente, las sanciones escalan hasta 100.000 yenes (unos 620 euros) y hasta un año de prisión.
Pero lo más llamativo de la normativa japonesa es que no se limita al conductor en movimiento. Estar parado ante un semáforo en rojo sigue considerándose conducción a efectos legales, de modo que coger el teléfono en un atasco o mientras esperas la luz verde tiene exactamente las mismas consecuencias que hacerlo a 100 km/h en autopista. Además, la ley reformada amplió su alcance a cualquier pantalla electrónica que sea visible para el conductor y pueda suponerle una distracción, lo que en la práctica afecta al teléfono aunque esté simplemente apoyado en el asiento del copiloto con la pantalla hacia arriba.
Reino Unido: la reforma de 2022 que pilló a muchos conductores por sorpresa
El Reino Unido actualizó su legislación en 2022 y convirtió su normativa sobre el móvil al volante en una de las más estrictas de Europa. Lo que muchos conductores que han visitado el país no saben es que desde ese año es ilegal sujetar el teléfono con la mano por cualquier motivo, no solo para llamar o escribir mensajes.
En la práctica, eso significa que si alguien te manda una foto mientras conduces y la abres con el móvil en la mano, estás cometiendo una infracción. Igual si lo coges para pausar una canción, para comprobar la hora o para abrir cualquier aplicación. La sanción base es de 200 libras y seis puntos en el carnet, un número que para alguien que acaba de sacarse el permiso puede significar la retirada automática antes de haber cumplido los dos años de conductor novel.
La única excepción reconocida por la ley es usar el teléfono como medio de pago sin contacto mientras el coche está completamente parado, como en un aparcamiento con barrera o en un servicio de comida para llevar. En cualquier otro caso, el dispositivo tiene que estar montado en un soporte homologado y operarse exclusivamente por voz.
Países Bajos: 420 euros y una cámara que te ve antes de que veas a nadie
Los Países Bajos combinan una de las multas más altas de Europa, 420 euros por primera infracción, con una tecnología de detección que haría las delicias de cualquier guionista de ciencia ficción. Desde hace varios años, el país despliega cámaras de inteligencia artificial instaladas en puentes y señales de tráfico que analizan el interior de los vehículos en tiempo real mientras circulan a velocidad normal.
El sistema es capaz de identificar si el conductor lleva el teléfono en la mano o lo está usando activamente, incluso a través del parabrisas y a velocidades de autopista. No hace falta que haya ningún agente presente: la cámara registra la infracción, captura la matrícula y el expediente se tramita de forma automática. En el primer año de funcionamiento del sistema, se detectaron más de 100.000 infracciones.
Australia ha adoptado una tecnología similar en Nueva Gales del Sur desde 2019, con resultados parecidos. Lo que diferencia a los Países Bajos es que su sistema opera de forma permanente y no en campañas puntuales, lo que convierte cualquier momento al volante con el móvil en mano en un riesgo real de recibir una carta con la multa unos días después, sin haber visto a ningún agente durante el trayecto.
Emiratos Árabes Unidos: la multa que puede costarte el coche
En los Emiratos Árabes Unidos, la combinación de sanciones por usar el móvil al volante es probablemente la más severa de este listado. Una primera infracción conlleva una multa de 800 dírhams (unos 205 euros), cuatro puntos negros en el carnet y la posibilidad, si las circunstancias lo justifican a criterio del agente, de que el vehículo quede inmovilizado de forma inmediata.
Los puntos negros funcionan de forma acumulativa y, al alcanzar determinados umbrales, activan sanciones adicionales que pueden llegar a la suspensión temporal del permiso de conducir. Para los conductores que alquilan un coche durante las vacaciones o un viaje de negocios, la inmovilización del vehículo es especialmente problemática porque recae sobre el conductor, no sobre la empresa de alquiler.
Singapur: donde la segunda infracción puede mandarte a la cárcel
Singapur es uno de esos países donde las normas de circulación tienen consecuencias muy diferentes a las que estamos acostumbrados en Europa. El uso del móvil al volante se sanciona con una multa de entre 1.000 y 2.000 dólares de Singapur (entre 680 y 1.360 euros aproximadamente) para una primera infracción. Si es la segunda vez que te pillan, a la multa se suma una pena de hasta seis meses de prisión.
No es un caso excepcional dentro de la cultura legal del país: Singapur aplica la misma lógica de consecuencias severas a otras infracciones de tráfico. La intención explícita de las autoridades es que el coste potencial de infringir las normas sea tan disuasorio que muy pocos conductores lleguen a plantearse el riesgo.
¿Y si te multan a ti en el extranjero este verano?
Si te ponen una multa por el móvil al volante en cualquier país de la Unión Europea, la sanción te llegará a casa. Desde 2015, los países miembros comparten datos de matriculación para localizar a los conductores infractores, y el uso del teléfono mientras se conduce es una de las ocho infracciones tipificadas como de obligada comunicación transfronteriza. En países como Alemania o los Países Bajos, además, las multas se tramitan por vía judicial, lo que facilita todavía más su ejecución en otro país.
Japón, los Emiratos Árabes Unidos o Singapur, al estar fuera de la UE, no tienen el mismo sistema de intercambio automático, pero eso no significa que la multa vaya a desaparecer. Si has alquilado un coche, la empresa está obligada a proporcionar tus datos a las autoridades del país, y el expediente llegará a la dirección que conste en el contrato.
El verano es buen momento para revisar los hábitos al volante. Lo que pasa con el acceso silencioso de ciertas apps a tu teléfono es algo que también conviene tener en cuenta cuando viajas: cuantas menos notificaciones lleguen mientras conduces, menos tentación hay de descolgar el móvil en el momento equivocado. Y si el destino es un país con cámaras de IA como los Países Bajos, lo más práctico es activar el modo No molestar antes de arrancar. Las cámaras no dan segundas oportunidades.
Preguntas frecuentes
¿En qué países de Europa está más penalizado el uso del móvil al volante?
Los Países Bajos tienen una de las multas más altas de la Unión Europea, 420 euros por primera infracción, y usan cámaras de inteligencia artificial para detectar conductores con el móvil en mano sin necesidad de que haya agentes presentes. El Reino Unido (aunque ya fuera de la UE) también es muy estricto: desde 2022 es ilegal sujetar el teléfono por cualquier motivo, incluido pausar música o comprobar la hora.
¿Qué cambió en Japón con la reforma de 2019 sobre el móvil al volante?
La reforma de 2019 triplicó las multas por sujetar el móvil mientras se conduce, hasta entre 18.000 y 25.000 yenes (110-155 euros). Además, extendió la prohibición a los vehículos parados en semáforos o atascos y amplió el concepto de «distracción» a cualquier pantalla electrónica visible para el conductor desde su posición, incluyendo el teléfono apoyado en el asiento del copiloto.
Si me multan por el móvil en Francia o Alemania, ¿me llega la sanción a España?
Sí. El uso del móvil al volante es una de las ocho infracciones tipificadas en la directiva comunitaria de intercambio transfronterizo, vigente desde 2015 en toda la UE. Los datos de matriculación se comparten entre países miembros y la multa llega al domicilio del conductor infractor. En países como Alemania o Países Bajos, además, se tramita por vía judicial, lo que facilita su cobro forzoso si no se paga voluntariamente.
¿Qué pasa si me multan por el móvil al conducir un coche de alquiler en el extranjero?
La empresa de alquiler está obligada a facilitar los datos del conductor a las autoridades del país donde se ha cometido la infracción. La multa llega a la dirección que conste en el contrato de alquiler, con independencia de que el coche pertenezca a la empresa. Además, muchas compañías de alquiler cobran un cargo adicional por el trámite de facilitar los datos personales.
¿Cuánto es la multa por el móvil al volante en Singapur?
En Singapur, la primera infracción por usar el móvil mientras se conduce se sanciona con entre 1.000 y 2.000 dólares singapurenses (entre 680 y 1.360 euros aproximadamente). Si es la segunda vez que el conductor es sancionado, se puede añadir a la multa una pena de hasta seis meses de prisión.







