Por qué una pantalla nos convence más que nuestros recuerdos (y cómo se nos cuela sin darnos cuenta)

Hay una frase que se ha vuelto peligrosamente normal: “Espera, que lo miro”. Da igual si hablamos de una fecha, de un nombre, de una dirección o de cómo fue exactamente una conversación. La memoria ya no es el lugar…



