Copias gestos sin darte cuenta y tu cerebro lo usa como atajo social: por eso te sientes más cómodo

Estás hablando con alguien y, sin pensarlo, cruzas los brazos justo después de que lo haga la otra persona. O bajas el tono cuando el otro baja el tono. O adoptas una muletilla que no es tuya y te sorprendes…





