semáforos inteligentes

Los semáforos inteligentes que ya vigilan coches, peatones, bicis y móviles despistados

Durante décadas, los semáforos han funcionado casi igual: ciclos fijos, tiempos programados y poca atención a lo que pasa en la calle. Ahora las ciudades están empezando a cambiar las reglas del juego con semáforos inteligentes que detectan coches, peatones, bicis e incluso comportamientos peligrosos, como gente cruzando con el móvil en la mano sin mirar.

Qué es exactamente un semáforo inteligente

La idea es sencilla: dejar de basarse solo en un reloj interno y empezar a usar sensores y algoritmos de IA para decidir cuánto dura cada luz. En vez de repetir el mismo patrón, estos semáforos pueden:

  • Contar cuántos coches, bicis y peatones se acumulan en cada lado.
  • Ajustar el verde si llega una ambulancia o un autobús lleno.
  • Alargar el paso de peatones si ve personas mayores o grupos grandes.

Varios proyectos reales ya han demostrado que este enfoque puede reducir atascos y mejorar la seguridad, combinando cámaras, sensores y software que se actualiza con nuevos datos.

Qué ven (y qué no ven) estos semáforos

Los sistemas más avanzados combinan:

  • Cámaras de vídeo capaces de distinguir entre coche, moto, bici o peatón.
  • Sensores en el asfalto que detectan vehículos esperando.
  • Micrófonos para reconocer sirenas de emergencia.
  • Conexión con la red de la ciudad para coordinar varios cruces a la vez.

No necesitan saber quién eres, solo qué tipo de usuario de la vía eres y por dónde te mueves. Aun así, el volumen de información que generan es enorme y, si se combina con otras fuentes, podría llegar a perfilar hábitos de movilidad con bastante detalle.

Semáforos peatonales verde con temporizador de cuenta regresiva

Cómo ayudan a peatones, bicis y móviles despistados

Durante años, el diseño de los semáforos ha priorizado casi siempre a los coches. Con los nuevos sistemas, la idea es equilibrar un poco la balanza:

  • Si detectan muchos peatones esperando, pueden ampliar unos segundos el verde para cruzar.
  • Si se acumulan bicis, pueden darles salida antes para que no se queden atrapadas entre coches.
  • Si ven peatones cruzando muy despacio, ajustan el tiempo para que no se queden a mitad.

En algunos proyectos piloto se está probando incluso a detectar peatones que cruzan mirando el móvil. Ahí entran en juego patrones como la postura de la cabeza y la forma de caminar. Si el sistema identifica muchos despistes, puede activar señales adicionales en el suelo o avisos acústicos para llamar la atención de quien va con la vista pegada a la pantalla.

Ventajas claras… pero con letra pequeña

Las ventajas que suelen destacar las ciudades que implantan estos semáforos son:

  • Menos tiempo perdido en atascos, porque se adapta el ciclo a la situación real.
  • Más seguridad en cruces conflictivos, sobre todo para peatones y ciclistas.
  • Datos en tiempo real para planificar mejor cambios de sentido, carriles bici o transporte público.

Pero no todo es tan sencillo. En países como Países Bajos ha habido proyectos de semáforos conectados con móviles que se han frenado por preocupaciones de privacidad: si el sistema se basa en apps o datos de geolocalización, la tentación de rastrear movimientos completos de una persona es muy grande.

Qué pasa con los datos: la gran duda pendiente

La gran discusión no es solo si los semáforos mejoran el tráfico, sino qué se hace con todo lo que registran:

  • ¿Se almacenan las imágenes o solo se procesan en el momento y se borran?
  • ¿Puede un tercero acceder a esos datos para otros fines (publicidad, seguros, vigilancia)?
  • ¿Se pueden cruzar con matrículas, móviles u otros identificadores para seguir trayectos completos?

Los defensores de estos sistemas aseguran que se puede trabajar con datos anonimizados y agregados. Pero organismos de protección de datos han advertido de que, si no se acota bien el uso, es fácil que un sistema diseñado para gestionar tráfico se convierta en una herramienta de rastreo masivo.

En TecnoOrbita ya hemos visto algo parecido con la nueva norma de la DGT sobre el móvil en el coche: las cámaras de alta resolución y la visión por IA mejoran la seguridad, pero también abren debates sobre hasta dónde llega la vigilancia en carretera.

Cómo encajan estos semáforos en la ciudad que viene

Mirando a medio plazo, lo normal es que los semáforos inteligentes se combinen con otras tecnologías:

  • Coches conectados que avisan de su llegada al cruce para sincronizar el verde.
  • Apps de movilidad que ajustan rutas en tiempo real según la información de los semáforos.
  • Prioridad dinámica a transporte público o emergencias cuando más se necesita.

Bien usados, pueden ser una pieza clave para reducir emisiones, hacer más cómodo ir andando o en bici y ahorrar tiempo a miles de personas cada día. Mal planteados, pueden derivar en un sistema opaco en el que nadie sabe muy bien quién decide cuándo cruzas ni con qué criterios.

Qué puedes hacer tú como ciudadano

No puedes reprogramar los semáforos, pero sí influir en cómo se implantan:

  • Preguntar y exigir transparencia sobre qué datos se recogen en tu ciudad.
  • Reclamar prioridad para peatones y bicis en vez de más velocidad para los coches.
  • Valorar la seguridad: cruces mejor iluminados, avisos sonoros y tiempos de paso razonables.

La tecnología ya está lista para llenar las esquinas de sensores y algoritmos. Lo importante ahora es decidir para qué la queremos: si solo para que los coches lleguen antes a su destino, o para que la ciudad sea un lugar más seguro y habitable para quien va a pie, en bici… y también para quien cruza con el móvil en la mano sin darse ni cuenta.

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