Imagina por un solo instante poseer en tu bolsillo un dispositivo electrónico tremendamente pequeño, un aparato con un aspecto visual sumamente inocente, juguetón y de colores brillantes que visualmente y a simple vista recuerda inmensamente a un inofensivo juguete electrónico de los maravillosos años noventa. Una pequeña carcasa de plástico con botones retro y una pequeñísima y encantadora pantalla monocromática donde habita un adorable e inofensivo delfín virtual animado que se alimenta digitalmente y sube de nivel cada vez que interactúas exitosamente con su complejo y profundo software interno.
Bajo esta genial, simpática, magistral y casi entrañable apariencia externa, que engañaría fácilmente a cualquier guardia de aduanas despistado o vigilante de seguridad de un gran centro comercial, se esconde y late con muchísima fuerza una de las herramientas de auditoría inalámbrica y pentesting más brutales, potentes, increíblemente versátiles y sumamente polémicas de absolutamente toda la historia reciente de la electrónica de consumo.
Conocer a fondo y de manera totalmente técnica Qué es Flipper Zero significa adentrarse de lleno y sin frenos en el oscuro, opaco y gigantesco pánico regulatorio e institucional que arrasa en las redes de seguridad mundiales, un miedo que este baratísimo y eficaz gadget naranja ha logrado desatar entre múltiples gobiernos occidentales asustados.
En este artículo vas a encontrar:
- El engañoso aspecto infantil y de tamagotchi que encubre a esta navaja suiza de la auditoría y el hacking.
- Las increíbles y avanzadas capacidades inalámbricas de radiofrecuencia que incluye esta máquina portátil.
- Cómo esta pequeña bestia técnica es capaz de clonar tarjetas de hotel y mandos de garajes en segundos.
- El enorme e irracional vacío legal actual y la histeria mediática gubernamental de su prohibición global.
El tamagotchi hipervitaminado que aterroriza a las grandes autoridades
El rompedor, comercialmente exitoso e increíble proyecto tecnológico original del Flipper Zero no nació, bajo ningún concepto oscuro o criminal, en las sombras maliciosas, siniestras y ocultas de la profunda y peligrosa web oscura de internet, como mucha prensa generalista y sensacionalista intenta vender desesperadamente y sin rigor técnico a diario. En realidad, este ambicioso proyecto de hardware libre, auditable y transparente surgió a plena luz y brillo del día en forma de una apabullante y multimillonaria campaña legal de micromecenazgo tecnológico masivo en la popular y conocida plataforma norteamericana Kickstarter.
Los geniales, brillantes y sumamente creativos creadores e ingenieros del aparato querían de forma muy clara y concisa diseñar y construir la herramienta de diagnóstico y exploración final, una auténtica, afilada y muy fiable navaja suiza electrónica para expertos curiosos o «geeks» incansables del apasionante mundo de la ciberseguridad sin cables. El inmenso y abrumador problema a nivel social, mediático y policial surgió rápidamente cuando la herramienta final resultó ser un producto comercial tan sumamente eficaz, portátil, rápido e insultantemente fácil de usar en plena calle que comenzó a llamar peligrosamente y de manera instantánea la codiciosa atención de miles de usuarios novatos y de bandas organizadas.
Las inmensas capacidades inalámbricas de esta navaja suiza hacker
Lo que verdaderamente y de forma innegable convierte al Flipper Zero en un inmenso, aterrador y poderoso dolor de cabeza constante e insufrible para las fuerzas de seguridad estatales es la impresionante, variada y vasta cantidad ingente de complejos módulos de comunicación, interceptación y transmisión analógica y digital que sus ingenieros lograron condensar comprimidamente dentro de su escueto, minúsculo y ligero chasis de plástico blanco. La pequeña placa base de silicio del aparto incluye de serie una potentísima y sensible antena Sub-1 GHz, un rapidísimo lector RFID de baja frecuencia, módulos avanzados de conectividad NFC y Bluetooth Low Energy, e incluso pines GPIO expuestos.
Esta abrumadora e impresionante amalgama extrema de componentes electrónicos de máxima y pura calidad de señal permite al pequeño e inofensivo aparato poder «escuchar», rastrear, interceptar, grabar detalladamente en su memoria SD interna y posteriormente replicar con suma exactitud milimétrica casi cualquier tipo de señal inalámbrica no encriptada que viaje suspendida en el aire alrededor del operador. Es como poseer de golpe y porrazo una poderosa antena parabólica direccional, un carísimo clonador de llaves magnéticas de cerrajero y un potente mando a distancia universal hipervitaminado, todo compactado en un único, llamativo e inofensivo juguete naranja de bolsillo.
Abriendo caros coches y clonando llaves en escasos segundos
La inmensa, salvaje y colosal fama mundial y totalmente viral del juguetón y diminuto delfín se disparó exponencialmente hasta el mismísimo infinito mediático cuando miles de jóvenes usuarios comenzaron a subir frenéticamente cortos, asombrosos y vistosos vídeos documentados a redes sociales masivas como TikTok o Instagram. En estos impresionantes, rápidos y cortísimos clips audiovisuales de tremendo impacto mediático en los informativos mundiales, se demostraba claramente la gran facilidad pasmosa de la maquinita para poder abrir mágicamente las tapas de carga eléctricas oculta de los mismísimos vehículos Tesla, apagar televisores de bares en masa, o incluso clonar sin tocar absolutamente nada la vieja tarjeta RFID del portal magnético del hotel o del caro garaje comunitario del centro de la ciudad.
Aunque resulta vital, ético y sumamente crucial desde el estricto punto de vista de la ingeniería aclarar de forma inmediata que el Flipper Zero, tal y como sale embalado y virgen de su caja original de la fábrica china, no está programado para poder robar un moderno coche de última generación que esté utilizando protocolos inviolables de «rolling code» seguro. Sin embargo, en manos de la enorme comunidad mundial que desarrolla firmwares paralelos o maliciosos en internet, tal y como advierten revistas punteras como Wired en sus crónicas sobre ciberseguridad, sus límites operativos finales solo y exclusivamente están restringidos por la imaginación humana, los conocimientos técnicos profundos de radiofrecuencia y la poca decencia moral del individuo.
El enorme vacío legal y la histeria gubernamental de su prohibición
Ante la tremenda, brutal y alarmante facilidad comercial de compra de esta herramienta en portales de internet y su bajísimo precio masivo de entrada de cara al público, varios y muy importantes gobiernos (como el ejecutivo de Canadá y los estamentos de Brasil) han entrado súbitamente y de forma oficial en un absoluto e irracional estado de pánico regulatorio profundo y ciego en los despachos ministeriales. Algunos dirigentes políticos han iniciado apresuradamente una enorme cruzada legal para tratar de prohibir duramente su importación internacional de aduanas y su simple tenencia particular por la vía penal de extrema dureza.
Sin embargo, la inmensa y gran mayoría sensata de los verdaderos y reputados expertos mundiales en ciberseguridad coinciden tajantemente en que prohibir absurdamente y de forma burocrática una herramienta física concreta, ignorando la vulnerabilidad subyacente, es tan inútil y contraproducente a medio plazo como tratar de prohibir la venta de martillos para evitar que se rompan cristales. El Flipper Zero no es bajo ninguna circunstancia el origen tecnológico del gran problema de seguridad moderno; el verdadero problema radica sin duda en lo tremendamente mal e ineficientemente que los avaros fabricantes industriales diseñaron la barata e insegura seguridad inalámbrica de esos mismos garajes, trasteros y costosos coches hace muchos años.
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