Casi todo el mundo tiene la misma sospecha: hablas de un tema en voz alta cerca del móvil, no lo buscas en ningún sitio y, al poco, empiezan a aparecer anuncios relacionados en redes sociales o en el navegador. La sensación de “nos están escuchando” es tan fuerte que se ha convertido en mito moderno. Pero, ¿qué hay de verdad detrás de esa paranoia? ¿Te espían de verdad, o la explicación es mucho más sencilla (y menos conspiranoica) de lo que parece?
Para empezar, conviene recordar que las apps que instalamos en el móvil tienen acceso a una cantidad enorme de datos: lo que buscas, los enlaces que abres, las webs que visitas, los vídeos que ves, dónde estás, a qué hora te conectas y desde qué dispositivo. Esa información ya es suficiente para perfilarte con una precisión que, en muchos casos, asusta más que la idea de que nos escuchen con el micrófono.
Qué buscar si quieres hacer tu propia “prueba real”
Si quieres comprobar por ti mismo si tu móvil “te escucha”, lo primero no es hablar al aire, sino revisar qué permisos tienen las apps. En Android y en iOS, puedes entrar en los ajustes de privacidad y ver qué aplicaciones tienen acceso al micrófono, a la ubicación o a los contactos. En TecnoOrbita ya comentamos cómo hay aplicaciones invisibles que roban datos en segundo plano sin que el usuario sea realmente consciente, y el patrón se repite: el problema casi nunca es el sistema, sino las apps a las que les dijimos “sí” sin leer nada.
Una prueba casera útil es la siguiente: revisa qué apps pueden usar el micrófono, desactiva el permiso en todas menos en las que realmente necesites (por ejemplo, la de llamadas o la de notas de voz) y pasa una semana así. Si los anuncios relacionados con lo que hablas siguen apareciendo con la misma frecuencia, es una pista clara de que los sistemas de segmentación publicitaria funcionan sobre todo con otros datos, no con lo que dices en voz alta.
Además, puedes apoyarte en herramientas que ya miden la seguridad de tu red y tus dispositivos, como las que mencionamos al analizar cómo detectar si tu WiFi es vulnerable en menos de dos minutos. Aunque esa guía está centrada en la red, la filosofía es la misma: entender qué permisos hay, quién tiene acceso y qué datos salen de casa.
Qué dice la investigación sobre el uso del micrófono
Varios equipos académicos han analizado si las apps activan el micrófono sin avisar para capturar conversaciones. En estudios recogidos por medios especializados en privacidad y por organismos como portales de ciberseguridad que trabajan con desinformación y deepfakes, la conclusión general es que no hay pruebas sólidas de un espionaje masivo vía audio para anuncios, pero sí de un rastreo extremadamente agresivo vía otros canales: identificadores publicitarios, cookies, fingerprinting del dispositivo, etc.
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Eso no significa que el abuso del micrófono sea imposible. Ha habido casos de apps que grababan más de lo necesario o que almacenaban audio sin dejarlo claro en sus políticas de privacidad. Los reguladores europeos, a través del RGPD, y entidades como la comunidad científica que estudia sesgos y percepciones llevan años advirtiendo de que muchas veces lo que más influye en cómo percibimos el riesgo no son los hechos, sino la sensación de pérdida de control.
Por qué creemos que el móvil nos escucha (aunque no lo haga)
La otra parte de la historia está en nuestra cabeza. Tendemos a recordar las coincidencias que nos impactan y a olvidar las miles de veces en las que nada encaja. Es el mismo sesgo que comentábamos al hablar de dietas milagro que prometen adelgazar sin esfuerzo: nos quedamos con el caso que confirma la idea y borramos todo lo demás.
Si sueles interesarte por tecnología, mascotas, deportes o cualquier tema, las plataformas publicitarias lo saben porque has dejado rastros por todas partes. Basta con que comentes en voz alta algo relacionado y poco después veas un anuncio parecido para que tu cerebro una los puntos y active el “me están escuchando”. En realidad, lo que ocurre es que los algoritmos ya sabían desde antes qué cosas podían llamarte la atención.
Cómo proteger de verdad tu privacidad con el móvil
Más que obsesionarte con si el móvil te oye, merece la pena actuar sobre lo que sí está demostrado que ocurre:
- Revisa permisos: quita acceso al micrófono, contactos, cámara y ubicación a todo lo que no lo necesite de forma clara.
- Desactiva el ID de publicidad siempre que puedas y limita el seguimiento entre apps.
- Usa navegadores con bloqueo de rastreadores y piensa dos veces qué aceptas al entrar en cada web.
- Actualiza el sistema para tener los últimos parches de seguridad.
La conclusión incómoda es que, para perfilarte, las grandes plataformas no necesitan escucharte con el micrófono del móvil. Con todo lo demás que ya saben de ti, les basta y les sobra. Precisamente por eso, cuanto mejor entiendas cómo se mueven tus datos y qué puedes hacer para limitar ese flujo, menos sensación tendrás de que alguien te “espía” desde el bolsillo.







