árbol y luces de navidad

Montar luces de Navidad cansa más de lo que parece y la ciencia explica por qué

Montar luces de Navidad parece una tarea sencilla hasta que llevas veinte minutos subiendo y bajando, estirando cables que no llegan y manteniendo los brazos en alto más tiempo del previsto. Esa sensación de cansancio no es solo subjetiva. Varios estudios y estimaciones médicas han analizado qué ocurre realmente en el cuerpo cuando toca montar luces de Navidad, y los resultados explican por qué terminas sudando aunque no lo llames ejercicio.

Por qué montar luces de Navidad exige más al cuerpo de lo que creemos

El error habitual es pensar que solo cuenta el movimiento visible. Al montar luces de Navidad, el cuerpo realiza esfuerzos continuos de estabilización, equilibrio y fuerza estática. Mantener los brazos elevados durante minutos, subir escaleras repetidamente o agacharse con peso activa músculos que no solemos usar de forma constante.

Ese tipo de esfuerzo no siempre se traduce en respiración acelerada, pero sí en fatiga muscular real. Por eso muchas personas acaban más cansadas que tras una caminata, aunque el ritmo cardíaco no haya subido tanto.

Qué dicen los estudios sobre el gasto energético

Diversos análisis divulgativos basados en tablas metabólicas sitúan actividades como montar luces de Navidad dentro de un rango similar a caminar a paso ligero o realizar tareas domésticas intensas. El gasto depende de factores como el peso corporal, el tiempo total y el uso de escaleras.

En sesiones prolongadas, el cuerpo puede gastar una cantidad de energía comparable a una actividad física moderada. No es un entrenamiento estructurado, pero sí supone un esfuerzo acumulado.

Bolas de oro en el árbol de Navidad

La escalera y las posturas forzadas explican el cansancio

Uno de los grandes responsables del agotamiento al montar luces de Navidad es la postura. Trabajar con los brazos por encima de la cabeza y mantener el equilibrio sobre una escalera obliga al cuerpo a realizar microajustes constantes. Estos ajustes no se notan de inmediato, pero suman carga muscular.

Además, el cuello y los hombros soportan tensión continua, lo que explica por qué muchas personas terminan con molestias al día siguiente aunque no hayan realizado movimientos bruscos.

Por qué el cansancio no siempre equivale a quemar muchas calorías

Aunque montar luces de Navidad genera cansancio, no todo ese agotamiento se traduce en un gasto calórico elevado. Parte del esfuerzo es isométrico, es decir, mantener músculos en tensión sin movimiento. Esto fatiga, pero no siempre implica un gran consumo energético.

Aun así, el balance general es positivo si se compara con estar sentado. El cuerpo se mueve, se activa y rompe la inactividad típica de estas fechas.

La parte invisible del esfuerzo está en la logística

Lo que más suma al esfuerzo total al montar luces de Navidad no es colocar cada bombilla, sino todo lo que lo rodea. Sacar cajas del trastero, mover muebles, desenrollar cables y volver a guardarlo todo implica desplazamientos y cargas repetidas.

Este tipo de movimiento continuo es el que convierte una tarea aparentemente ligera en una actividad físicamente exigente.

Cómo hacer que el esfuerzo sea más llevadero

Organizar previamente el recorrido de las luces reduce repeticiones innecesarias. También ayuda hacer pausas cortas y evitar trabajar con tensión excesiva en cuello y hombros. El objetivo no es quemar más, sino evitar lesiones mientras se montan luces de Navidad de forma eficiente.

Montar luces de Navidad no sustituye a un entrenamiento, pero sí supone actividad física real. El cansancio tiene explicación científica y demuestra que incluso las tareas cotidianas pueden activar el cuerpo más de lo que imaginamos.

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