Una galaxia

La galaxia tan lejana que la vemos viajar en el tiempo: qué significa realmente mirar al pasado con un telescopio

Cada vez que aparece una noticia sobre una galaxia extremadamente lejana, se repite la misma idea: “La estamos viendo como era hace miles de millones de años”. A veces incluso se habla de “viajar en el tiempo” con un telescopio. Suena a eslogan de película, pero detrás hay física bastante sólida. Entenderla ayuda a poner en contexto por qué estos descubrimientos son tan importantes.

La clave está en algo tan sencillo como que la luz no llega de forma instantánea. Incluso en nuestra vida diaria lo notamos: la luz del Sol tarda unos ocho minutos en alcanzarnos, así que siempre lo vemos como era hace ocho minutos, no como es “ahora”. Con una galaxia situada a miles de millones de años luz, el efecto se dispara: la luz ha estado viajando todo ese tiempo hasta estamparse en los sensores de un telescopio como el James Webb.

Por qué mirar una galaxia lejana es asomarse a un universo joven

Cuando un observatorio como el James Webb anuncia que ha observado una galaxia “poco después del Big Bang”, lo que realmente está diciendo es que la luz que vemos se emitió cuando el universo era muy joven. Esa luz ha cruzado un cosmos en expansión, ha sido estirada (lo que los astrónomos llaman corrimiento al rojo) y, aun así, ha conseguido llegar hasta nosotros.

Eso convierte a estas galaxias lejanas en cápsulas de tiempo. No sabemos qué aspecto tienen hoy, pero sí cómo eran en ese momento concreto. Compararlas con galaxias más cercanas nos permite reconstruir la evolución del universo: cómo pasamos de estructuras caóticas a discos bien formados con brazos de estrellas, o cómo aparecieron los primeros agujeros negros supermasivos.

En TecnoOrbita ya hemos hablado de otros fenómenos que parecen casi de ciencia ficción y, sin embargo, tienen explicación, como el día que un satélite fotografió algo imposible en mitad del océano o el mapa secreto del cerebro que explica las falsas memorias. Con el cosmos ocurre exactamente lo mismo: sorprende, pero tiene lógica.

Viajar en el tiempo… pero solo hacia el pasado

Hablar de “ver una galaxia viajando en el tiempo” puede llevar a malentendidos. No estamos moviendo nada en el tiempo; lo que hacemos es recibir una señal muy antigua. La física que lo permite es la misma que explica por qué las señales de radio de una sonda tardan minutos en viajar desde Marte hasta la Tierra.

La diferencia es de escala. En el caso de estas galaxias lejanas, la luz ha cruzado un universo que estaba cambiando mientras tanto. La expansión del espacio hace que hoy estén mucho más lejos de lo que estaban cuando emitieron esa luz. Es una de esas situaciones en las que el sentido común se queda corto y hay que fiarse de las ecuaciones, pero la idea base es sencilla: ver lejos es ver atrás en el tiempo.

Una galaxia

Qué tiene que ver esto con nuestras fotos y recuerdos digitales

Puede parecer que una galaxia observada a miles de millones de años luz no tiene nada que ver con nuestra vida digital, pero hay un paralelismo curioso. Buena parte de lo que recordamos hoy de hace diez o quince años no son los hechos en sí, sino las fotos y vídeos que se quedaron guardados en unidades de memoria, nubes y discos que rara vez revisamos.

Esos archivos funcionan como pequeñas cápsulas de tiempo: congelan una versión de nosotros que quizá idealizamos o reinterpretamos. Lo mismo que pasa con el universo ocurre con nuestra memoria: lo que vemos no siempre es la versión completa, sino un recorte condicionado por la perspectiva. De ahí que los científicos comparen a veces los mapas cerebrales con algoritmos de recomendación y que proyectos como el del retrato de Marilyn Monroe generado por IA abran debates sobre qué es “real” y qué no.

Por qué estas galaxias lejanas importan tanto

Descubrir una nueva galaxia al límite de lo observable no es solo coleccionar récords. Cada hallazgo obliga a ajustar modelos de cómo se formaron las primeras estrellas, cuándo se volvió transparente el universo o cuánto tardaron en aparecer estructuras parecidas a la Vía Láctea. Es como encontrar fotos antiguas que no sabías que existían y tener que reescribir parte de tu historia familiar.

Mientras tanto, estos descubrimientos sirven también como recordatorio de escala. Preocupaciones tan concretas como si tu WiFi llega bien al dormitorio o si tu móvil te escucha en segundo plano son importantes en nuestro día a día, y por eso en TecnoOrbita hablamos de temas como cómo detectar si tu WiFi es vulnerable en dos minutos. Pero de vez en cuando viene bien levantar la vista, pensar en una galaxia que nos envía luz desde hace miles de millones de años y recordar que estamos viviendo en un pequeño rincón de algo muchísimo más grande.

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