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El gran devorador de energía en una cena larga no es el horno y casi nadie lo mira

En Nochebuena hay un clásico: se cocina mucho, se abre la nevera mil veces y, cuando llega el día siguiente, alguien dice “madre mía, el horno habrá gastado una barbaridad”. Y sí, el horno gasta. Pero en una cena larga el consumo más traicionero suele venir de un aparato que trabaja sin hacer ruido y sin salir en la conversación: la placa cuando se usa durante horas, a potencia alta, y con varios fuegos.

El truco está en entender que el consumo no depende solo de “qué aparato”, sino de cuánto tiempo y a qué potencia lo mantienes. Un horno puede estar una hora. Una placa puede estar tres o cuatro. Ahí cambia la película.

Por qué el horno se lleva la fama y la placa se lleva el consumo

El horno impresiona porque es “el monstruo” visible. Pero la placa, sobre todo si es vitrocerámica o inducción usada con varios fuegos, puede acumular más consumo total en una cena larga: salsas, caldos, mantener caliente, recalentar, rematar platos… y todo eso se alarga.

Además, hay otro actor que sube el consumo sin que lo notes: mantener caliente con fuegos bajos durante horas. Parece inocente, pero es energía constante.

Cómo saberlo en tu casa sin adivinar

Si tienes un medidor, perfecto. Si no, una solución simple es usar un enchufe inteligente para “ver” patrones. TecnoOrbita lo explica muy bien en este artículo sobre lo que revela un enchufe inteligente: más que un número, te da hábitos.

Y si lo que te ha saltado en diciembre es un gasto raro, ojo con confundirlo todo. En TecnoOrbita también cuentan cómo ordenar un cargo extraño en esta guía sobre consumo “fantasmal” en Navidad, que ayuda a separar electricidad de suscripciones y cargos raros.

horno de acero inoxidable con alimentos

Los tres gestos que bajan consumo sin tocar el menú

  • Tapas siempre: cocinar con tapa reduce tiempo y potencia. Menos tiempo, menos consumo.
  • Concentra fuegos: evita tener tres fuegos “por si acaso”. Mejor turnos cortos y claros.
  • Apaga antes: aprovecha el calor residual, sobre todo en vitro. Es ahorro real.

El “no es el horno”, que también puede ser calefacción

En muchas casas, el mayor consumo de Nochebuena no está en la cocina, sino en calefacción si hay puertas abriéndose, gente entrando y saliendo y el termostato alto. Es el gasto que nadie quiere mirar porque “es una noche”. Y sin embargo, ahí hay recorte fácil: uno o dos grados menos cuando la casa está llena se notan poco y bajan consumo.

Si quieres una referencia rápida de cómo pequeños ajustes en calefacción afectan el gasto, la Agencia Internacional de la Energía lo resume en sus informes sobre eficiencia en climatización, donde el foco siempre es el mismo: temperatura objetivo y tiempo.

Si quieres bajar consumo hoy sin cambiar el menú: cocina con tapa, evita fuegos eternos “al mínimo”, apaga antes y revisa calefacción. Esto sirve especialmente si tu cena es larga y la placa está horas encendida. El horno gasta, sí, pero el consumo que se acumula suele estar donde menos miras.

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