dia de Navidad

Así he bajado el consumo en casa el día de Navidad sin tocar la instalación ni renunciar a la comida

El día de Navidad tiene un punto curioso: no haces “vida normal”, pero tu casa sí. Hay más gente entrando y saliendo, la cocina trabaja a ritmo de restaurante y, sin darte cuenta, el consumo se te pone en modo cuesta arriba. No porque estés haciendo algo mal, sino porque ese día juntamos muchos gestos pequeños que, sumados, pesan.

Y luego está el clásico efecto psicológico: como es fiesta, te apetece que todo “vaya solo”. Luces encendidas porque sí, la tele de fondo, el horno en marcha, el lavavajillas esperando y el móvil cargando en cualquier enchufe. En la cabeza suena a normalidad navideña. En el contador, el consumo se traduce en picos.

Lo peor es que es un día en el que cuesta ponerse técnico. Nadie quiere convertir la sobremesa en una auditoría energética. Pero justo por eso funciona tan bien un plan sencillo: tocas dos o tres palancas que dan resultado hoy mismo y listo.

Mi enfoque aquí no va de “vivir a oscuras” ni de cambiar la instalación. Va de entender qué dispara el consumo en Navidad y qué puedes ajustar sin que nadie en casa se entere.

El primer recorte de consumo está en lo que no se ve: standby y aparatos en silencio

En Navidad solemos tener más cosas enchufadas a la vez. Y aunque no lo parezca, el consumo más fácil de recortar es el que ni notas: televisores en espera, consolas, decodificadores, barras de sonido, cargadores “por si acaso”. No es magia, es suma.

La medida más rápida es usar una regleta con interruptor en la zona del salón y otra donde cargáis móviles. Cortas de golpe lo que no hace falta durante horas. Si te apetece hilar fino, este tipo de control encaja con lo que ya contamos en nuestro análisis sobre lo que revela un enchufe inteligente cuando mide consumo, porque ahí se entiende muy bien cómo los aparatos “apagados” siguen dejando rastro.

Dato útil: muchos equipos en standby se mueven en pocos vatios, pero multiplicados por varias horas y varios dispositivos, el consumo deja de ser anecdótico.

La cocina no es el enemigo: el orden sí

En una comida larga, el problema no es usar el horno, es usarlo mal. Abrir la puerta veinte veces, cocinar en tandas sin plan o poner varios fuegos a la vez “porque hay prisa” dispara el consumo y, además, alarga tiempos.

Trucos que se notan el mismo día:

1) Cocinar por fases con calor residual. Si el horno está caliente, aprovecha para meter lo siguiente cuando apagas. Muchos platos aguantan con el calor que queda.

2) Tapas y tamaños. Una olla sin tapa es el modo rápido de aumentar el consumo sin ganar nada. Y usar un fuego grande con un cazo pequeño es otro clásico.

3) Evitar picos absurdos. Si tienes horno y vitro a tope y, además, pones microondas para “rematar”, el consumo se vuelve un pico que no compensa.

Si quieres una lectura complementaria con un enfoque de ahorro realista, te viene bien esta guía sobre ahorrar luz sin cambiar de compañía, porque aterriza muy bien la idea de potencia, hábitos y horarios.

Pan en plato de cerámica blanca junto a pan de molde en la mesa

El ajuste más ignorado: horarios y programas que hacen el trabajo sin que tú estés pendiente

Si tu tarifa tiene horas más baratas, la Navidad es el día perfecto para aprovecharlo sin sufrimiento. El lavavajillas y la lavadora suelen permitir programación. Si los dejas listos tras la comida y los lanzas cuando toque, el consumo baja de precio sin cambiar tu vida.

Y aquí va una comparativa clara, sin postureo:

Programas rápidos suelen gastar menos tiempo, pero no siempre menos consumo, porque a veces calientan más o trabajan más intenso.

Programas eco duran más, pero suelen bajar temperatura y optimizar agua, y eso en muchos equipos reduce el consumo total.

Conclusión práctica: el eco compensa cuando no te importa el tiempo. En Navidad, normalmente no te importa.

Pros y contras del plan rápido de consumo en Navidad

Pros: baja el consumo hoy mismo, no exige obras, no cambia tu cena y reduce picos, que son los que más duelen.

Contras: si hay mucha gente, mantener el orden cuesta, y si alguien va enchufando cargadores en cualquier parte, el “standby navideño” reaparece.

Si quieres un plan de cinco minutos: pon regletas en salón y zona de carga, decide una secuencia en cocina (sin solapar todo) y programa lavavajillas o lavadora para cuando toque. Eso ya recorta consumo sin convertir la Navidad en un manual.

¿Para quién sirve más? Para casas con muchos dispositivos en el salón, familias con cenas largas y cualquiera que quiera evitar picos. Si tu objetivo es bajar factura de forma estable, esto es el primer paso. Si tu objetivo es no llevarte el susto, también.

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