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Tu WiFi no va mal, va mal repartido (por qué una habitación vuela y otra es un drama)

Si en tu casa el WiFi va como un cohete en una habitación y en otra parece de hace quince años, no eres el único. Es el tipo de problema que desespera porque “no tiene lógica”: pagas la misma tarifa, el router es el mismo y el móvil también. Pero la lógica no está en el contrato, está en el aire.

El WiFi no se reparte como la luz de una bombilla. Se comporta más como una conversación en una fiesta: en unas zonas se escucha perfecto y en otras llega distorsionada, con ruido, con interrupciones. Y lo que lo empeora es que el problema no siempre es la señal, sino la calidad de la señal, que es justo lo que hace que una videollamada se corte aunque “tengas rayitas”.

Lo bueno es que, en la mayoría de casas, se puede mejorar sin comprar nada. De hecho, en TecnoOrbita ya tenemos una guía muy directa para mejorar tu WiFi en casa en cinco minutos sin gastar, y otra más metódica para hacer una revisión anual del router y evitar cortes. Aquí vamos a entender el porqué, que es lo que te permite arreglarlo de verdad.

Por qué una habitación “mata” el WiFi: obstáculos, materiales y ángulos

La primera causa es la más aburrida y la más real: lo que hay entre tu router y esa habitación. Paredes, columnas, puertas, espejos, armarios grandes, electrodomésticos, incluso una estantería cargada. No todos los materiales bloquean igual. El hormigón armado, ciertos tabiques gruesos y superficies metálicas pueden reducir muchísimo la cobertura del WiFi.

Un detalle que la gente suele pasar por alto es el ángulo. No es lo mismo que la señal atraviese una pared “de frente” a que la atraviese en diagonal. Si el router está en un extremo del piso y el dormitorio al otro, la señal no solo cruza más obstáculos, también lo hace peor.

Esto explica por qué a veces una habitación contigua va mejor que otra que parece igual. Basta con que una tenga un pasillo abierto y la otra quede “encerrada” tras dos paredes y un armario para que el WiFi caiga en picado.

El electrodoméstico que está en todas las casas e interfiere con el Wifi de tu router

El error más común: banda equivocada y redes que se pisan

En la mayoría de routers modernos conviven dos bandas: 2.4 GHz y 5 GHz. La de 2.4 GHz llega más lejos y atraviesa mejor paredes, pero suele estar más saturada y es más sensible a interferencias. La de 5 GHz suele dar más velocidad, pero llega menos y sufre más cuando hay obstáculos.

Así que el patrón típico es este: cerca del router, 5 GHz es una maravilla. En habitaciones lejanas, 5 GHz se vuelve inestable, y tu móvil cae a 2.4 GHz o se queda en una mezcla rara. Resultado: el WiFi “parece” que funciona, pero va a trompicones.

Además está el tema de los canales. En un bloque de pisos puedes tener decenas de redes vecinas compitiendo. Cuando muchas están en el mismo canal, se estorban. Lo explica de forma bastante clara Cloudflare al explicar cómo funciona el WiFi y por qué la saturación afecta al rendimiento real. Tu router puede estar en automático y elegir un canal malo justo a ciertas horas, cuando todo el edificio está en casa.

Interferencias que no ves: microondas, Bluetooth, televisores y hasta luces

Hay días en los que el WiFi “muere” cuando alguien calienta algo o cuando se enciende cierto aparato. No es paranoia. Algunos dispositivos meten ruido electromagnético, sobre todo si el router está demasiado cerca. Microondas, bases antiguas, dispositivos Bluetooth, monitores grandes y ciertos hubs pueden empeorar la estabilidad.

También influye dónde está el router: si está metido en un mueble, pegado a una pared exterior, detrás del televisor o cerca de una superficie metálica, estás convirtiendo tu casa en un laberinto para la señal. Lo típico es pensar “queda feo en el salón”, pero esconderlo suele ser la receta perfecta para que el WiFi sea irregular.

Soluciones que funcionan de verdad (sin gastar dinero)

La primera es casi siempre la más efectiva: colocar mejor el router. Idealmente centrado, elevado, despejado. No en el suelo, no dentro de un armario, no pegado al televisor. Solo con moverlo medio metro cambian muchas cosas.

La segunda es separar redes o al menos entender qué banda estás usando. Si tu router lo permite, pon nombres distintos para 2.4 GHz y 5 GHz. Así decides con cabeza: 5 GHz para dispositivos cercanos y rápidos, 2.4 GHz para zonas lejanas. Esto por sí solo arregla muchos “misterios” del WiFi.

La tercera es revisar canales. Si el router lo deja en automático y notas que a ciertas horas va peor, prueba otro canal menos congestionado. La guía de TecnoOrbita sobre revisión anual te da el flujo exacto para hacerlo con calma.

La cuarta es desconectar “ruido”. A veces el problema no es la cobertura, es que hay demasiados dispositivos conectados, algunos en segundo plano. Revisar la lista de conectados y limpiar lo que no usas suele dar un salto notable de estabilidad.

Si el WiFi va bien en una habitación y fatal en otra, casi siempre hay una mezcla de obstáculos, banda equivocada y saturación. La forma más rápida de ganar estabilidad es recolocar el router, controlar 2.4 GHz y 5 GHz y revisar canales. Y si quieres evitar que esto se repita, una revisión anual del router te quita el ochenta por ciento de los problemas tontos.

Si te quedas con una idea, que sea esta: no persigas rayitas, persigue estabilidad. Cuando arreglas eso, el WiFi deja de ser un drama por habitaciones.

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