El robot aspirador tiene un talento especial para fallar justo cuando más lo necesitas. El día que hay migas, visitas, alfombras temporales, sillas movidas y el suelo lleno de “cosas de estar viviendo”, el robot decide que hoy limpia peor. O se pierde. O se queda dando vueltas. O evita zonas. Y tú piensas: “ya está, se ha vuelto tonto”.
Pero casi siempre pasa algo mucho más simple: el robot depende de mapas y de referencias. Y cuando cambias el escenario de golpe, esos mapas dejan de encajar. Si además los sensores están algo sucios o los cepillos tienen pelo acumulado, el cóctel está servido.
Lo bueno es que no necesitas rezar ni reiniciar por desesperación. Necesitas entender qué parte es mantenimiento, qué parte es “escenario imposible” y qué parte es software.
Vamos a dejarlo en un plan claro: por qué baja el rendimiento, cómo recuperar mapas fiables, y cómo preparar la casa para que el robot vuelva a ser útil justo cuando más lo quieres.
Los mapas son la memoria del robot, y la memoria se confunde cuando lo cambias todo
Los robots modernos no solo “chocan y aprenden”. Usan mapas, zonas, habitaciones, puntos de referencia y, según el modelo, cámaras o sensores de distancia. Si tú mueves muebles, pones alfombras nuevas, dejas cables sueltos o llenas el suelo de bolsas, el robot entra en un entorno que no coincide con lo que esperaba.
¿Qué hace entonces? Se protege: reduce cobertura, repite rutas, evita zonas donde detecta riesgo de atasco, o directamente se queda recalculando. Desde fuera parece que “limpia peor”. Por dentro, está intentando no quedarse atrapado.
La segunda causa típica: sensores y cepillos sucios justo cuando hay más porquería
Esto es casi irónico: cuanto más suciedad hay, más se saturan cepillos y sensores. Un cepillo con pelo reduce la recogida y un sensor con polvo se vuelve menos fiable. iRobot, por ejemplo, tiene guías de cuidado esenciales donde insiste en la limpieza de sensores del depósito y mantenimiento básico, como se ve en su artículo de cuidados esenciales para Roomba.
Sin entrar en obsesiones, hay dos rutinas que cambian todo: vaciar depósito, limpiar cepillos y pasar un paño suave por sensores. Eso, en un día de mucho uso, es la diferencia entre limpiar y “pasear”.
El error que más lo fastidia: alfombras temporales, sillas movidas y obstáculos nuevos
En días especiales, la casa se transforma. Pones una alfombra que normalmente no está. Mueves sillas para que quepa gente. Aparecen cajas, juguetes, bolsas, regalos. Para ti es normal. Para el robot es un laberinto nuevo que no coincide con sus mapas.
Y hay otra cosa: muchos robots detectan bordes y desniveles. Una alfombra con flecos o un felpudo con borde alto puede disparar evitación. Entonces el robot deja zonas sin hacer y tú lo interpretas como que “ya no limpia”. No: está evitando quedarse encallado.
Cómo recuperar mapas fiables sin borrar todo y empezar de cero
Lo primero es asumir una idea: si has cambiado la casa de forma temporal, no le pidas al robot que rehaga mapas como si fuera una mudanza permanente. En esos casos, conviene hacer una limpieza guiada por zonas, o activar una pasada general sin exigir precisión por habitaciones.
Si el robot tiene opción de “actualizar mapa” o “entrenamiento”, úsalo cuando la casa esté en su configuración habitual, no en modo caos. Si lo entrenas en un día raro, guardará un mapa raro, y luego te tocará deshacerlo.
Y si el robot insiste en comportarse mal, prueba algo muy efectivo: un ciclo corto con el suelo despejado, solo para que recupere referencias. Después, ya le metes la realidad.
El plan práctico para el día en que más lo necesitas
Esto es lo que yo haría para que el robot limpie bien cuando hay más lío:
- Recoger lo mínimo del suelo: cables sueltos, juguetes pequeños, bolsas, flecos fáciles de enganchar.
- Quitar alfombras “temporales” si ves que lo vuelven loco, o dejar solo las que sean planas.
- Vaciar depósito y limpiar cepillos rápido, especialmente si hay pelo o migas.
- Lanzar primero una pasada general para que el robot reajuste mapas y referencias.
Si además tu robot depende mucho de la nube y te preocupa la continuidad del servicio, en TecnoOrbita hemos tratado el caso de Roomba y la situación de iRobot en este artículo sobre la bancarrota y qué pasa con tu Roomba, y también el contexto más amplio en este análisis sobre riesgos y alternativas. No es para asustarte, es para entender qué funciones dependen de servidores y cuáles no, porque eso también afecta a cómo se guardan mapas y rutinas.
Conclusión útil: cuando el robot limpia peor “justo ese día”, casi siempre es por mapas que no encajan con una casa cambiada y por mantenimiento que se queda corto ante más suciedad. Si preparas el suelo con cabeza, limpias lo básico y no entrenas mapas en un día caótico, el robot vuelve a ser lo que querías: una ayuda, no un problema más.







