La bacteria descubierta en un lago que “come” microplásticos

La bacteria descubierta en un lago que “come” microplásticos más rápido de lo que se creía posible

Un descubrimiento reciente ha dejado boquiabiertos a los científicos: una bacteria encontrada en el sedimento de un lago puede degradar microplásticos a una velocidad mucho mayor de lo que se creía posible. Este hallazgo no solo cambia nuestra comprensión de cómo ciertos organismos interactúan con los polímeros sintéticos, sino que también abre la puerta a posibles soluciones biológicas para uno de los mayores problemas ambientales de nuestro tiempo.

El problema de los microplásticos

Los microplásticos son fragmentos diminutos de plástico (generalmente menores de 5 mm) que se generan por la degradación de objetos más grandes o entran directamente en el medio ambiente a través de productos de uso diario como cosméticos, ropa sintética o blanqueadores. Estos fragmentos contaminan océanos, ríos y ecosistemas terrestres, y se han encontrado incluso en la cadena alimentaria humana. Según la UNEP (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente), los microplásticos persisten durante décadas y representan un riesgo creciente para la salud de los ecosistemas.

¿Qué hace especial a esta bacteria?

Mientras muchos estudios anteriores identificaron bacterias capaces de descomponer ciertos polímeros plásticos bajo condiciones controladas, ninguna bacteria mostraba la eficiencia y rapidez observada en este caso recién documentado. La especie, todavía en fase de caracterización, fue aislada de sedimentos profundos de un lago que recibe descargas de aguas residuales y escorrentías agrícolas. Los investigadores notaron que, en presencia de microplásticos, la bacteria no solo sobrevivía, sino que degradaba los fragmentos sorprendentemente rápido.

Un primer plano de una planta con tallos muy largos

Mecanismos de degradación

Según el estudio (publicado por un equipo de ecólogos y microbiólogos), esta bacteria produce enzimas especializadas que rompen los enlaces químicos de ciertos tipos de plástico, liberando moléculas más simples que pueden ser metabolizadas. Estas enzimas parecen actuar de manera parecida a las llamadas plasticasas descritas en otros microbios, pero con mayor eficiencia y bajo condiciones ambientales similares a las de muchos cuerpos de agua naturales.

Un hallazgo así tiene implicaciones enormes, porque sugiere que la naturaleza ya está desarrollando formas de mitigar la contaminación plástica, aunque aún no sabemos si estos procesos pueden escalarse a niveles que realmente reduzcan la enorme masa de residuos que generamos. Expertos externos destacan que la biodegradación natural es un proceso lento y que intervenciones biotecnológicas podrían acelerar los tiempos.

Implicaciones ecológicas y ambientales

El hecho de encontrar una bacteria que puede degradar microplásticos en un entorno natural indica que podría haber muchos otros microbios con capacidades similares aún no descubiertos. Esto plantea preguntas fascinantes sobre cómo los microorganismos se adaptan a la presencia humana en el medio ambiente y si, con ayuda de la ciencia, podríamos potenciar estos mecanismos para aplicaciones prácticas.

Sin embargo, los expertos advierten que no todo es inmediato ni sencillo: liberar organismos modificados en la naturaleza puede tener consecuencias no deseadas, como alterar cadenas alimentarias, competir con especies nativas o producir subproductos dañinos. Por ello, las investigaciones siguen en fases controladas de laboratorio.

Conexión con otros desafíos ambientales y tecnológicos

Este tipo de hallazgos encaja en una tendencia más amplia: buscar soluciones biológicas y tecnológicas a problemas globales complejos. En ese artículo sobre perfiles que deducen datos con toques de pantalla, explorábamos cómo la tecnología digital puede moldear comportamientos; aquí vemos cómo la biología misma podría moldear la respuesta a contaminantes degradables. Otros artículos, como el que explicaba cómo TikTok retiene tu atención, demuestran que entender patrones (biológicos o digitales) es clave para resolver problemas actuales.

¿Estamos más cerca de una solución real?

Este descubrimiento no es una “bala de plata” contra la contaminación por plástico, pero sí marca un punto de inflexión: demuestra que organismos naturales pueden adaptarse para procesar residuos sintéticos. La pregunta ahora es cómo aprovechar ese potencial de forma segura y efectiva.

Mientras la ciencia avanza, la lección es doble: reducir el uso de plásticos sigue siendo imperativo, y entender cómo la naturaleza reacciona ante nuestra presencia abre puertas para soluciones creativas que, hace solo unos años, parecían imposibles.

Esperanza biológica frente al desafío plástico

La bacteria del lago que degrada microplásticos más rápido de lo esperado no es solo una curiosidad científica: es una señal de que los biomas pueden tener respuestas inesperadas a la presión humana. Aprovechar ese conocimiento requerirá cautela, colaboración internacional y una visión amplia que combine ecología, biotecnología y ética ambiental.

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