Tu móvil no solo sabe dónde estás ahora mismo. Lleva años dibujando en segundo plano un mapa detallado de tu vida: dónde duermes, dónde trabajas, por qué rutas te mueves, qué bares repites y hasta a qué hora sueles llegar a casa. Ese mapa se llama historial de ubicación, y lo más inquietante es que puedes verlo con tus propios ojos.
Qué es el historial de ubicación y dónde se guarda
En Android, el ejemplo más claro es la Cronología de Google Maps. Si tienes activado el historial de ubicación, Google va registrando los sitios por los que pasas con el móvil encima: ciudades, calles, comercios, trayectos en coche, a pie o en transporte público. En el iPhone, Apple tiene su propio sistema de lugares frecuentes y rutas habituales.
Al entrar en esa sección, puedes ver días concretos, rutas exactas y horas aproximadas. Es como abrir un diario que nunca escribiste, pero que alguien ha ido rellenando por ti a partir de coordenadas GPS y redes cercanas.
Cómo ver ese mapa secreto
En muchos casos, el proceso es tan simple como abrir Google Maps, tocar tu foto de perfil y entrar en Tu cronología. Allí puedes:
- Elegir un día concreto y ver por dónde te moviste.
- Ver lugares etiquetados como “Casa”, “Trabajo” u otros sitios frecuentes.
- Filtrar por viajes, ciudades o tipo de transporte.
En iOS, dentro de Ajustes > Privacidad y seguridad > Localización, puedes consultar Lugares importantes, donde el sistema cree saber cuáles son tus puntos clave.
Reportajes de ciertos medios han demostrado cómo esta información, bien analizada, permite reconstruir con enorme precisión hábitos, relaciones y patrones de vida.

Todo lo que se puede deducir solo con la ubicación
Con unos meses de historial de ubicación, un algoritmo puede deducir:
- En qué barrio vives y en cuál trabajas.
- Si teletrabajas o no.
- Si estás en pareja (por noches fuera de casa en la misma dirección).
- Si tienes hijos (visitas frecuentes a colegios o guarderías).
- Si viajas mucho por trabajo o por ocio.
Todo esto sin leer un solo mensaje, solo mirando puntos en un mapa. Es el mismo tipo de deducción que ya hemos visto con otros datos: en TecnoOrbita lo contamos cuando analizamos qué pueden revelar los termómetros digitales de tu casa, o cuando explicamos por qué el móvil parece leerte la mente con sus recomendaciones.
Quién puede acceder a ese historial
En teoría, solo tú y la empresa que lo gestiona (Google, Apple u otro proveedor). Pero en la práctica, estos datos pueden:
- Usarse para personalizar anuncios basados en sitios que visitas.
- Compartirse de forma agregada para estudios de movilidad.
- Ser solicitados legalmente en investigaciones.
Organizaciones como la EFF llevan tiempo alertando de que la ubicación es uno de los datos más sensibles que existen: revela mucho más que un nombre o un correo.
Cómo limitar o borrar ese mapa si no te convence
Si al verlo te invade una mezcla de curiosidad y agobio, tienes opciones:
- Pausar el historial de ubicación en la cuenta de Google o en los ajustes de iOS.
- Borrar días concretos o todo el historial acumulado.
- Restringir el acceso a ubicación en segundo plano de ciertas apps.
- Usar la ubicación solo “al usar la app”, en lugar de “siempre”.
No es una solución mágica, pero reduce la cantidad de puntos que se añaden a ese mapa invisible de tu vida.
Un mapa muy útil… si recuerdas que existe
El historial de ubicación tiene su lado práctico: recordar un bar al que fuiste, reconstruir un viaje, saber cuántos kilómetros hiciste en un mes. Pero también es una de las bases de datos más íntimas que puedes tener sobre ti. Verlo de vez en cuando, entender qué guarda y decidir qué quieres mantener o borrar es una buena forma de recuperar parte del control en un mundo donde el móvil sabe, literalmente, por dónde te mueves.







