El WiFi que se viene abajo en cada cena familiar

El WiFi que se viene abajo en cada cena familiar y los trucos que de verdad ayudan antes de que lleguen todos

Llega la cena familiar, se junta todo el mundo, empiezan las fotos, las videollamadas, la tele con el partido o la película de fondo… y, cómo no, el WiFi decide rendirse. Páginas que no cargan, vídeos que se paran, gente preguntando “¿aquí no llega la señal?”. La buena noticia es que casi siempre se debe a las mismas causas, y hay varios trucos sencillos que ayudan si los aplicas antes de que suene el timbre.

Por qué el WiFi muere justo cuando más gente hay en casa

Un router doméstico está pensado para un uso normal: unos cuantos móviles, un portátil, la tele y poco más. En una cena familiar navideña, esa cifra se dispara:

  • Todos llegan con móviles, algunos con dos dispositivos.
  • La tele tira de streaming en 4K.
  • Hay videollamadas con la familia que no ha podido venir.
  • Algún sobrino se engancha a jugar online en la consola.

El resultado: decenas de conexiones simultáneas compitiendo por el mismo ancho de banda. Si tu línea no es muy potente o el router es antiguo, el WiFi se satura y empieza el drama.

Dos cuellos de botella: el router y la banda de 2,4 GHz

En muchas casas el problema no es tanto la fibra como el router. Modelos antiguos o básicos gestionan mal muchos dispositivos a la vez. Además, la banda de 2,4 GHz se llena con facilidad: microondas, vecinos, enchufes inteligentes, bombillas, juguetes conectados… todo compite en el mismo aire.

En TecnoOrbita lo explicábamos en cómo preparar tu red para los nuevos routers WiFi: la diferencia entre una red bien montada y otra improvisada se nota justo en momentos de máxima carga. También tiene sentido revisarlo a la luz de artículos como el de los termómetros digitales que envían datos de tu casa, porque todos esos cacharros también están en la fiesta, aunque nadie los vea.

Qué hacer antes de que lleguen los invitados

Un par de ajustes preventivos pueden ahorrarte muchas quejas:

  • Reinicia el router un rato antes: limpia conexiones viejas y empieza “fresco”.
  • Si tu router lo permite, separa redes: una para invitados y otra para tus dispositivos principales.
  • Coloca el router en una zona más centrada de la casa, lejos de muebles metálicos o rincones cerrados.
  • Evita, si puedes, actualizar sistemas, hacer copias de seguridad en la nube o descargar juegos justo esa noche.

Un primer plano del logotipo de WiFi

Pequeños trucos durante la cena

No hace falta convertirse en el “policía del WiFi”, pero sí puedes aplicar algo de sentido común tecnológico:

  • Pide que las videollamadas largas se hagan en un punto concreto de la casa, donde la señal sea mejor.
  • Si vas justo de ancho de banda, prioriza lo que importa: la tele con el contenido principal, algún móvil para las llamadas clave… y el resto, mejor sin vídeo 4K.
  • Desactiva actualizaciones automáticas y copias en la nube durante unas horas.

Según explican guías técnicas de Cisco, suelen ser precisamente estos procesos silenciosos (copias, descargas, actualizaciones) los que se comen el ancho de banda cuando nadie mira.

Si tu WiFi siempre sufre en estas fechas, quizá toque subir el nivel

Si cada año repites la misma escena, quizá no sea solo cuestión de ajustes. Puede que tu router se haya quedado corto o que la casa necesite algo más serio que un único punto de acceso en el pasillo.

  • Valora un router más moderno con WiFi 6 o superior.
  • Plantea un sistema mesh si tu casa es grande o con muchas paredes.
  • Conecta por cable Ethernet la tele o la consola para liberar aire para los móviles.

Medios especializados como PCMag llevan tiempo insistiendo en lo mismo: si llenas la casa de dispositivos, la red doméstica deja de ser un detalle y pasa a ser una pieza básica del hogar.

Menos milagros y más preparación

El WiFi no se cae porque sea Navidad, sino porque esa noche haces en pocas horas lo que el resto del año repartes en semanas: muchas personas, muchos dispositivos y mucho streaming a la vez. Con un par de ajustes previos y, si hace falta, una pequeña mejora de red, puedes conseguir algo casi tan valioso como el postre perfecto: que nadie te pregunte por enésima vez “¿cómo va el WiFi aquí?”.

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