En los últimos días, un vídeo se ha hecho viral en redes: una pareja detiene su coche, saca una mesa, un hornillo y se pone a cocinar en plena carretera, mientras otros vehículos pasan a escasos metros. La escena, que muchos han compartido con emojis de risa, ha encendido un debate mucho más serio: ¿hasta dónde estamos dispuestos a llegar “por el contenido” y en qué momento dejamos de lado el sentido común y la seguridad vial?
El vídeo que mezcla humor, riesgo y cero consciencia de peligro
La secuencia es tan absurda que, a primera vista, parece un sketch guionizado: la pareja despliega sus utensilios de cocina, coloca platos y se graba como si estuviera en un picnic normal, pero en mitad de una carretera por la que circulan coches. Todo por conseguir unos segundos de vídeo diferentes que destaquen en el scroll infinito de TikTok, Instagram o X.
El problema llega cuando ese humor se mezcla con una situación que, en la vida real, sería un manual de lo que nunca deberías hacer en una vía abierta al tráfico. Aunque algunos usuarios lo toman como una broma, otros recuerdan que basta un despiste, una curva sin visibilidad o un adelantamiento mal calculado para convertir la escena en un accidente grave.
Qué dicen las normas de tráfico sobre parar en mitad de la carretera
Aunque el vídeo fuese grabado en un tramo con poco tráfico, la base legal es clara: las normas de circulación prohíben detener un vehículo en la carretera si se obstaculiza la vía o se pone en riesgo al resto de usuarios, salvo en situaciones de emergencia o avería. La propia DGT repite desde hace años la idea básica: si tienes que parar, hazlo fuera de la calzada y, siempre que puedas, también fuera del arcén.
En sus recomendaciones oficiales, Tráfico insiste en que una detención en una zona sin visibilidad (curva, cambio de rasante, carril estrecho) dispara las probabilidades de atropello o choque por alcance. Y, aunque parezca exagerado, un “solo son dos minutos para grabar un vídeo” puede ser suficiente para que otro conductor no tenga tiempo de reaccionar.
Civic sense is a rare luxury in India , something not everyone seems able to afford. Take this scene for example: a family has started cooking right in the middle of road , turning the area messy. Tell me honestly, is this acceptable? pic.twitter.com/Xytjpv2DlS
— The Nalanda Index (@Nalanda_index) December 8, 2025
Cuando el “todo por el contenido” se lleva por delante el sentido común
El caso de esta pareja no es aislado. Cada vez vemos más vídeos de retos absurdos en carretera: gente bajándose del coche para bailar, influencers cruzando a cámara lenta por pasos de peatones muy transitados o maniobras extrañas para grabar una toma “épica”. La lógica es la misma: cuanto más exagerado y peligroso parezca, más posibilidades de hacerse viral.
El problema es que ese tipo de contenidos normaliza conductas que, lejos de ser graciosas, son peligrosas. Quien ve el vídeo puede pensar: “no pasa nada, lo hicieron y no ocurrió nada”. Y ese es precisamente el caldo de cultivo perfecto para que otros intenten replicarlo en una carretera real, con tráfico real y consecuencias muy reales.
Lo que dice la DGT y lo que recuerdan los expertos
Aunque este caso concreto no siempre va acompañado de nota oficial, el mensaje de la DGT suele ser el mismo en situaciones parecidas: la carretera no es un plató. Los protocolos de auxilio y de emergencias recuerdan que solo deberíamos detenernos en la calzada si es estrictamente necesario (avería, accidente, pinchazo) y siempre señalizando, apartándonos todo lo posible y abandonando la zona de peligro.
Organizaciones y expertos en seguridad vial insisten en algo muy simple: por muy vistoso que parezca en redes, ninguna toma compensa el riesgo de ponerse a cocinar, grabar o actuar en mitad de una carretera. El espacio público donde circulan vehículos a 90 o 120 km/h no es un decorado, es un entorno hostil donde cualquier distracción puede acabar mal.
Las reacciones en redes: entre la risa, la bronca y la denuncia
En los comentarios al vídeo se ve perfectamente cómo se ha dividido la conversación. Una parte de usuarios se queda con el gag y la estética: “qué cracks”, “yo también quiero un brunch así”, “esto es vivir la vida”. Pero otra parte responde con capturas de normativa, campañas de la DGT y experiencias personales de accidentes o atropellos.
Muchos recuerdan que, en España, se ha hecho un esfuerzo enorme para reducir víctimas en carretera y que normalizar contenidos de este tipo va justo en la dirección contraria. Otros señalan algo igual de importante: la responsabilidad de las plataformas a la hora de limitar o contextualizar vídeos que muestran conductas de riesgo en la carretera.
Por qué encaja (demasiado bien) con otras locuras al volante
En TecnoOrbita ya hemos escrito sobre cómo la tecnología cambia nuestra manera de conducir. En el artículo sobre seguir solo al navegador y los peligros que no te cuenta explicábamos cómo delegar todo en una app acaba generando situaciones absurdas y a veces peligrosas.
También hemos analizado el auge de dispositivos como la baliza V16 obligatoria, pensada precisamente para evitar que la gente tenga que caminar por la carretera colocando triángulos en plena vía. Todo el marco normativo va orientado a sacar a las personas de la calzada lo antes posible. Este tipo de vídeos hace justo lo contrario: mete gente en zonas de circulación sin ninguna necesidad.
Qué deberíamos aprender de un vídeo así
Más allá del chiste, la escena de la pareja cocinando en plena carretera deja varias lecciones claras:
- La carretera nunca es un lugar seguro para pararse “porque sí”, ni aunque parezca vacía.
- Grabar contenido no justifica asumir riesgos que ponen en peligro a quienes van en tu coche y a quienes circulan detrás.
- Las redes sociales amplifican comportamientos extremos, y eso obliga a ser aún más prudentes.
- Si normalizamos estas escenas, otros las copiarán sin medir el contexto ni las consecuencias.
El problema no es el hornillo, es dónde lo montas
El vídeo de esta pareja es el ejemplo perfecto de cómo algo aparentemente inocente –preparar comida juntos– se convierte en una muestra de falta de sentido común cuando eliges como escenario una carretera. Mientras sigamos tratando la vía pública como un decorado para acumular likes, seguiremos teniendo este tipo de virales que entretienen unos segundos, pero que, en la vida real, podrían acabar en tragedia.
La próxima vez que te tiente grabar “la locura definitiva” para redes, quizá la mejor pregunta no sea si va a acumular visitas, sino si, si todo sale mal, estarías dispuesto a asumir el precio. Porque la carretera perdona muy pocas veces, y ningún vídeo merece tanto.







