una videollamadas con filtros

Los filtros de realidad aumentada que están cambiando cómo nos vemos en las videollamadas

Hace unos años, las videollamadas eran sin filtros: cámara frontal, luz regulera y cara de recién levantado. Ahora, en muchas apps, entras a una reunión y tu rostro ya está pasando por varias capas de filtros de realidad aumentada: piel suavizada, ojos un poco más grandes, dientes más blancos y fondos que disimulan el caos del salón. Y, poco a poco, eso está cambiando cómo nos vemos a nosotros mismos.

De los filtros “graciosos” a los filtros invisibles

Al principio los filtros eran evidentes: orejas de perro, coronas de flores, máscaras de robot. Hoy, la tendencia es justo la contraria: filtros casi invisibles que no se notan, pero que retocan todo.

Muchas plataformas de videollamada y redes sociales han añadido opciones tipo “mejorar iluminación” o “suavizar rostro” que se activan con un deslizador. No te ponen una máscara, pero cambian el contraste, ocultan granos, reducen ojeras e incluso corrigen la simetría de la cara. Lo sientes como una pequeña ayuda técnica, pero en la práctica estás viendo una versión editada de ti mismo.

Investigaciones sobre la llamada selfie dysmorphia, recogidas por asociaciones como la American Psychological Association, señalan que el abuso de imágenes filtradas puede reforzar la sensación de que “tu cara real” nunca está a la altura. Si eso ocurre con fotos, imagina con videollamadas en directo.

En TecnoOrbita ya hemos visto cómo la IA es capaz de clonar voces de famosos casi perfectas. El salto lógico es aplicar esa misma lógica de maquillaje algorítmico a nuestro día a día delante de la cámara.

Cómo funcionan realmente estos filtros de realidad aumentada

Detrás de un simple botón de “mejorar vídeo” hay un conjunto de tecnologías que hace unos años eran ciencia ficción:

  • Detección de rostro: la cámara identifica la posición de tu cara, ojos, nariz y boca en tiempo real.
  • Mapeado 3D: se crea un modelo aproximado de tu cabeza para que los filtros se adapten cuando gires o te muevas.
  • Superposición de capas: la app añade texturas de piel, ajusta el color y difumina imperfecciones sobre ese modelo.

Todo esto ocurre en milésimas de segundo gracias al procesador del móvil u ordenador, que ya está optimizado para tareas de visión por computador. Por eso vemos cada vez más filtros integrados incluso en apps de trabajo, no solo en redes “casuales”.

El mismo tipo de tecnología se usa en otras áreas, como explicábamos en la guía para usar la cámara del móvil para diagnosticar problemas en casa. La diferencia es que aquí no se analiza una pared o una tubería, sino tu cara en bucle durante horas.

una videollamadas con filtros

Qué efectos tienen en cómo te ves a ti mismo

El problema no es que un día actives un efecto para una reunión importante, sino que te acostumbres a verte siempre con una versión editada de tu propia cara.

Algunas consecuencias que apuntan psicólogos y especialistas en imagen corporal:

  • Dependencia del filtro: te cuesta más aparecer “a pelo” porque sientes que tu cara real es “poco profesional” o “desarreglada”.
  • Diferencia entre espejo y pantalla: la diferencia entre tu reflejo en el baño y tu cara filtrada en pantalla puede alimentar inseguridades.
  • Normalización de rasgos irreales: piel perfecta, ojos enormemente brillantes, mandíbulas sutilmente retocadas… nada de eso existe así fuera de la pantalla.

Organismos como la Mental Health Foundation llevan tiempo avisando de que la exposición constante a versiones retocadas de uno mismo puede empeorar la relación con el cuerpo, especialmente en jóvenes. Las videollamadas con filtros son la extensión natural de ese fenómeno.

La línea borrosa entre juego, trabajo e identidad

Otra peculiaridad es que los filtros han saltado de lo puramente lúdico al entorno laboral. Hay gente que, literalmente, no ha visto nunca la cara real de algunos compañeros, solo su versión de “modo reunión”: buena luz, fondo difuminado y retoque suave permanente.

Esto plantea preguntas curiosas:

  • ¿Estamos asistiendo a una especie de “maquillaje corporativo” digital, igual que antes se recomendaba cierto código de vestimenta?
  • ¿Hasta qué punto un retoque discreto es una herramienta más (como la ropa) y cuándo empieza a ser una máscara que distorsiona quién eres?
  • ¿Qué pasa cuando las personas se conocen en persona después de meses viéndose filtradas?

No hay respuestas únicas, pero sí una realidad clara: los filtros forman ya parte de nuestra identidad digital, igual que nuestro historial de mensajes o la forma en la que escribimos, de la que hablábamos al analizar qué revela tu estilo de mensajes según la IA.

Cómo usar los filtros sin que te pasen factura

No se trata de demonizar la tecnología, sino de recuperar el control. Algunos consejos para convivir con los filtros sin que se conviertan en obligación:

  • Pruébate “sin nada” de vez en cuando: haz algunas videollamadas con todos los efectos desactivados, aunque sea con gente de confianza, para normalizar tu cara real.
  • Evita combinaciones extremas: si ya usas un efecto de suavizado, igual no hace falta añadir otro que cambie rasgos faciales.
  • No los uses por defecto en todas partes: quizá tienen sentido en una red social, pero no en cualquier reunión de trabajo.

Lo importante es que la decisión sea tuya, no algo que la app active sin preguntar. Igual que con la privacidad de datos, conviene pasar por ajustes y revisar qué está activado por defecto, como sugerimos en los artículos de TecnoOrbita sobre apps invisibles que roban datos o sobre móviles que parecen escucharte más de la cuenta.

El futuro: filtros cada vez más inteligentes (y más sutiles)

Todo apunta a que los filtros serán cada vez menos visibles y más “inteligentes”: en lugar de elegir uno a mano, la app detectará tu entorno, tu expresión y tu contexto para ajustar luz, color y rasgos automáticamente.

Esa comodidad tendrá un precio: cada vez será más difícil distinguir dónde acaba tu cara y dónde empieza la capa de software. Saber que esa capa existe, cómo funciona y qué efectos tiene es el primer paso para que seas tú quien decide qué versión de ti mismo quieres mostrar… en la próxima videollamada y en todas las que vengan.

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