Algunos de estos retos recuerdan al famoso Outlet Challenge o Penny Challenge, donde se introducía una moneda entre un cargador medio enchufado y la toma de corriente, provocando arcos eléctricos y daños en la instalación. Bomberos y autoridades de varios países llevan años advirtiendo de que este tipo de juegos con enchufes son cualquier cosa menos inocentes.
Cómo funciona el reto con móviles y enchufes
El esquema es muy parecido en casi todos los vídeos: se conecta un cargador de móvil de forma parcial, se manipula el contacto con monedas, clips u otros objetos metálicos, y se graba el momento en que saltan chispas. En otros casos, se juega a conectar y desconectar el cargador de forma rápida o a forzar regletas más allá de su capacidad.
La estética del vídeo está pensada para enganchar: primeros planos del teléfono, chispas a cámara lenta, música dramática y risas de fondo. Lo que no se ve es el riesgo real para la instalación eléctrica, para el propio móvil y para la persona que está a centímetros de los enchufes.
En TecnoOrbita ya hemos visto cómo algunos contenidos virales pueden acabar saliendo muy caros, igual que explicábamos en el artículo sobre el error más común al comprar en Amazon o en el análisis de la aplicación invisible del móvil que roba datos. Aquí el problema no es una factura inflada, sino un posible susto eléctrico.
Qué dicen los bomberos y los técnicos sobre estos retos
Los cuerpos de bomberos que se han encontrado con incidentes derivados de estos retos son claros: no hay forma segura de jugar con enchufes. En Estados Unidos y Canadá se han documentado casos en los que el reto acabó provocando incendios en centros educativos, obligando a evacuar a decenas de personas.
Las asociaciones de seguridad eléctrica explican que, al provocar deliberadamente un cortocircuito, se pueden dañar los cables internos, quemar enchufes, disparar el cuadro eléctrico e incluso dejar partes de la instalación inutilizables. Y si el sistema de protección del edificio no está en buen estado, el riesgo de incendio se multiplica.
Detrás de cada vídeo “divertido” hay una probabilidad real de terminar con la pared negra y la casa sin luz. Ningún técnico serio va a recomendar jamás “jugar” con la red eléctrica.

Por qué estos retos enganchan tanto
El atractivo de estos retos mezcla varios ingredientes: adrenalina, curiosidad y exhibición. La sensación de estar haciendo algo “prohibido”, sumada a la posibilidad de conseguir muchos likes, es un cóctel perfecto en edades donde el cerebro todavía no mide bien las consecuencias.
Estudios sobre comportamientos de riesgo en plataformas como TikTok señalan que el efecto de imitación es enorme: cuantos más vídeos ves, más normal te parece la idea de probar “solo un poco” el reto. Es el mismo mecanismo que encontramos detrás de otros fenómenos virales que analizamos en TecnoOrbita, como la moda de la limpieza extrema en redes en nuestro artículo sobre limpiar la casa como en Corea.
Qué hay de cierto y qué es puro mito
Algunos vídeos intentan vender el reto como un “truco” para comprobar si un enchufe funciona, si la instalación “aguanta” o incluso como una forma de “probar” un cargador. Nada de eso es cierto.
Si quieres saber si una toma de corriente está bien, hay herramientas específicas como los comprobadores de enchufes o los buscapolos, que se usan con formación y precaución. Las organizaciones de seguridad eléctrica insisten en que ningún profesional recomendaría provocar chispazos a propósito en una instalación doméstica.
La parte real es que sí, esos vídeos enseñan chispas espectaculares. La parte que no enseñan es el olor a quemado, el enchufe chamuscado, el posible daño al cargador y al móvil, y la factura del electricista si terminas fundiendo parte del circuito.
Cómo hablar de estos retos con peques y adolescentes
Si hay menores en casa, lo más eficaz no suele ser el “porque lo digo yo”, sino explicar con calma por qué es peligroso. Enseñar alguna noticia real de incendios provocados por retos con enchufes, hablar de cómo funciona la electricidad y dejar claro que los enchufes no son juguetes.
También puedes aprovechar para revisar juntos la configuración de privacidad y el tiempo de uso de las apps, igual que proponemos en la guía de cómo configurar las notificaciones para no vivir esclavo del móvil. Si el móvil deja de ser una máquina infinita de retos virales y se convierte en una herramienta más equilibrada, el riesgo de imitar este tipo de contenidos baja bastante.
Qué hacer si ya ha habido un susto
Si alguien ha probado el reto y ha saltado un chispazo o ha quedado marca de quemado en la pared o el enchufe, la recomendación es clara: dejar de usar ese punto de corriente y llamar a un profesional. Puede haber daños internos que no se ven a simple vista.
Y, por supuesto, hablar del tema. Explicar que no solo se ha jugado con un reto viral, sino con algo que puede causar un incendio real. Las redes se olvidan rápido de un vídeo, pero las consecuencias en casa pueden durar mucho más.







