No se trata de demonizar el smartphone, sino de poner orden. Igual que revisamos contratos de energía o seguros, tiene sentido revisar qué apps tienen permiso para gritarte al oído a todas horas.
Primero, mira los datos de uso y notificaciones
Antes de configurar notificaciones móvil, conviene ver qué está pasando. En Android, la sección de Bienestar digital y controles parentales te muestra cuántas notificaciones recibes y cuántas veces desbloqueas el teléfono al día.
En iPhone, algo similar ocurre en Tiempo de uso. Ahí verás qué apps te interrumpen más, en qué franjas horarias y cuánto rato pasas dentro de cada una. No hace falta obsesionarse, pero sí tener una foto real del problema.
En TecnoOrbita hemos visto un patrón parecido en otros temas digitales: como contábamos en el artículo sobre aplicaciones invisibles que roban datos en segundo plano, muchas molestias vienen de permisos que diste hace meses y de los que ya ni te acuerdas.
Decidir quién tiene derecho a interrumpirte
El siguiente paso para configurar notificaciones móviles es separar lo vital de lo accesorio. Llamadas, mensajería directa importante (familia, trabajo), banca y poco más. El resto, casi siempre, puede vivir sin notificaciones en tiempo real.
Guías prácticas sobre bienestar digital, como la de Google sobre Bienestar Digital o los consejos de Educación 3.0 para poner límites al uso del móvil, insisten en lo mismo: cuantas menos apps tengan permiso para llamarte, más tranquilidad mental tendrás.
Empieza desactivando avisos de redes sociales, tiendas, juegos y servicios que solo te mandan promociones. Después, decide si quieres que el correo te avise en tiempo real o solo cuando abras la app.
Usar modos de concentración y “No molestar” en serio
Android y iOS incluyen modos pensados justo para esto: reducir ruido. En Android, el modo “Sin distracciones” dentro de Bienestar Digital permite pausar apps concretas en franjas horarias, como explican guías prácticas de Xataka Móvil. En iOS, puedes crear distintos “Concentración” (Trabajo, Personal, Sueño) con reglas propias.
La idea es sencilla: al configurar notificaciones móviles, defines qué puede sonar en horario laboral, qué puede despertarte por la noche y qué se silencia siempre. El objetivo no es aislarte del mundo, sino evitar que cada promoción y cada “me gusta” interrumpan tu día.
Estos ajustes encajan muy bien con experimentos como el de apagar todas las notificaciones un día para medir cuánto cambia tu foco, del que hablábamos en TecnoOrbita en nuestro artículo sobre cómo afecta apagar todas las notificaciones a la productividad.

Apps que compiten por tu atención: qué hacer con ellas
Hay apps diseñadas para engancharte: redes sociales, juegos, tiendas online, plataformas de vídeo. Aunque las silencies, insistirán. Aquí, al configurar notificaciones móviles, tiene sentido ser aún más agresivo: fuera avisos de “hace tiempo que no entras”, “te has perdido esto” o “tenemos una oferta solo para ti”.
Puedes mantener notificaciones de mensajes directos o actividad realmente relevante y, si lo necesitas, limitar el tiempo de uso diario. Muchos métodos de “appstinencia”, como los que recoge la Cadena SER al hablar de reducir la dependencia del móvil, recomiendan precisamente eso: cortar primero notificaciones y luego tiempo de pantalla.
En TecnoOrbita hemos visto cómo esas pequeñas decisiones también impactan en otras áreas, como la compra online. Lo contábamos en el artículo sobre el error más común al comprar en Amazon que hace que pagues más: a menos notificaciones impulsivas, menos compras que luego no necesitabas.
Convertir la configuración en un hábito, no en un susto puntual
El mayor riesgo al configurar notificaciones móvil es hacerlo un día que estás saturado, tocar todo… y olvidarte para siempre. Mucho mejor verlo como algo que se revisa cada pocos meses: nuevas apps, nuevos permisos, nuevas prioridades.
Una buena rutina puede ser revisar las notificaciones cada vez que notes que el móvil vuelve a “pitar demasiado”. Ver qué app es la principal culpable y actuar solo sobre ella. En poco tiempo, tu teléfono pasará de ser una sirena constante a una herramienta que te avisa solo cuando realmente tiene sentido.
No hace falta ser radical ni vivir sin smartphone. Basta con decidir, tú, qué cosas merecen tu atención y cuáles no. Y eso empieza, casi siempre, por dedicar media hora a configurar notificaciones móvil en condiciones.







